LFP, la mejor mentira del mundo

Javier Tebas, presidente de la LFP, la mejor Liga del mundo, anunció este jueves a través de su cuenta de tuiter que está, a la cabeza de una delegación de su organización, en Silicon Valley (California) negociando un contrato con twitter para “llevar la Liga a todo el mundo”. No especificó más y queda en el aire el significado de tan pomposa frase. Aunque viendo el presente del campeonato español las dudas se convierten en un evidente temor.

La Liga, esa que se empeñan en presentar como la quintaesencia del deporte mundial, languidece semana a semana con estadios semivacíos y un evidente desinterés por parte de aficionados cansados de la anarquía de horarios que entre el viernes y el lunes contemplan hasta diez diferentes. Ver las gradas de Cornellà en el partido entre el Espanyol y el Villarreal, con apenas 12.650 espectadores a las diez de la noche del lunes o los 6.594 que asistieron al Valladolid-Levante el viernes dan idea de la mentira en que se encuentra instalado un torneo robado a los hinchas y vendido sin disimulo a las televisiones.

Futbolistas de diversos equipos se han sumado a una campaña contra la piratería en la Liga. La LFP, aliada con las plataformas televisivas, planta cara al aficionado que se atreve a ver fútbol sin pagar y llega a considerarle una lacra que perjudica a sus clubs, a los que presenta como entidades modélicas, obviando la desverguenza de las deudas millonarias que mantienen con Hacienda o la Seguridad Social; clubs a los que ni ocupa ni preocupa que vayan 10 o 10.000 aficionados a ver partidos en los que ponen a la venta localidades con precios fuera de todo control. Claro que a los jugadores eso tampoco les preocupa.

Javier Tebas quiere convertir la Liga en un fenómeno global sin caer en la cuenta que localmente está bajo mínimos. Y los números no engañan. La pasada jornada acudieron a los 10 campos de Primera División 245.604 espectadores, una media de 24.560 por partido. En la misma jornada, la media en la Bundesliga fue de 43.602 y en la Premier de 38.055. Mientras en España se sonríen restando interés a esas competiciones porque sus clubs en Europa no dan la talla, semana a semana la gente se vuelca convirtiendo sus campos en auténticas fiestas. Puede que su novia sea más fea, pero es más divertida.

Y se da la circunstancia, curiosa (¿casual?), de que cuando juega como local el Real Madrid no lo hace el FC Barcelona. La mejor manera de asegurarse cada jornada una suma de al menos 70.000 aficionados y de hinchar cifras. La pasada jornada, por ejemplo, en la Bundesliga fueron visitantes el Borussia Dortmund y el Bayern Múnich, que como locales llevan a sus campos 80.000 y 70.000 espectadores fijos. Y en la Premier también jugó fuera el Manchester United (73.000 de media en Old Trafford).

En Francia, donde históricamente el fútbol ha arrastrado mucho menor flujo de aficionados a los campos, hubo una entrada media la pasada jornada de 20.721 espectadores, teniendo en cuenta que jugaron como visitantes PSG, Olympique de Lyon o Saint-Etienne, clubs que suelen llenar sus campos y que solamente 6.127 fueron a ver a un Mónaco que acostumbra a jugar en familia.

Italia, la otra Liga que vive desesperada la deserción de sus aficionados por la dictadura de los ultras, se quedó en una entrada media de 24.205 espectadores, jugando como local el Chievo (que no acostumbra a citar más de 12.000 hinchas) y como visitante la Fiorentina (a cuyo estadio nunca van menos de 30.000).

La Liga española vende su mentira amparada en televisiones que la apoyan sin disimulo y medios que dan la espalda a la realidad proclamando una grandeza falsa. Y si los datos escupen una realidad horrible, basta con echar una ojeada a la Segunda División para acabar de redondear ese temor. Los nueve partidos de la segunda división alemana tuvieron el último fin de semana una entrada media de 21.216 espectadores y los doce de la Liga inglesa de 18.442. En ninguno de esos 21 partidos hubo menos gente que en el Valladolid-Levante y solo el Arminia Bielefeld llevo menos gente (12.200 aficionados) a su estadio que el Espanyol al suyo.

Pero la LFP sigue a la suya. Instalada en su realidad paralela sin ocuparle ni preocuparle que a cada jornada que pasa la asistencia a los estadios siga descendiendo. En la jornada 25 de la temporada 2008-09, jugando como visitantes tanto Real Madrid como FC Barcelona, la entrada media en los 10 partidos de Primera División fue de 32.217 espectadores, lo que significa que en este periodo de tiempo el descenso de aficionados se cifra en cerca de 8.000.

Y seguirán diciendo que la española es la mejor Liga del mundo…

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