Lesiones y atenciones

Las lesiones suelen ser las grandes enemigas de los jóvenes deportistas. Tener que parar en su actividad favorita acostumbra a convertirse en un traspié difícil de llevar, pues con la intensidad e ilusión con que se vive el deporte de joven uno no piensa en tener que esperar, recuperar bien la zona afectada y volver a coger el ritmo de los compañeros para poder volver a jugar en condiciones. Demasiado tiempo, demasiada poca paciencia para unos deportistas a quienes las lesiones llegan cuando menos se lo esperan. De ahí la importancia de realizar un trabajo de conciencia y prevención para que los jóvenes puedan esperar y vivir su recuperación lo más acompañados posible.

Familia y entrenadores forman el equipo perfecto para que el deportista se sienta acompañado. Implicar a los compañeros es otra de las claves y hacer que el lesionado participe de alguna forma en el equipo, ya sea llevando las botellas de agua, acompañando al delegado en sus funciones, repartiendo las camisetas a sus compañeros o dando las entradas a los otros padres. Hay infinidad de soluciones para que el joven deportista no se sienta solo durante el tiempo en que se recupera.

Lo más importante, en mi opinión, es que esto quede hablado antes de iniciar la temporada, en una reunión con padres y jugadores donde todos participen. Algo tan simple como eso se traslada a la conciencia de los participantes, se comparte también y ayuda a que el equipo se haga más fuerte desde el inicio. El secreto, integrar las posibles lesiones en la dinámica del grupo. Lesiones a las que nadie quiere mirar, pero que también existen.

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