Las vidas de Cuenca

Hubo un tiempo, y no hace tanto, en el que Isaac Cuenca era el que jugaba y Alexis Sánchez acumulaba minutos en el banquillo. En 2012, el ejemplo de Cuenca era puesto en la escuela de La Masia como un caso único, el tipo al que rechazaron hasta dos ocasiones en las categorías inferiores y que regresó de la mejor manera para tener minutos con el primer equipo. Isaac Cuenca López (Reus, 1991) era uno de los jugadores de moda, elogiado por Pep Guardiola. Hasta que se rompió, fue la última perla de la cantera.

Cuenca debutó con el primer equipo del Barça en octubre de 2011 y en enero de 2012 pasó a tener ficha profesional. En esa temporada jugó 30 partidos y marcó cuatro goles con el primer equipo. Lo hizo tan bien que le extendieron un contrato hasta junio de 2015, pero mucho antes su sueño se difuminó. En mayo de 2012 empezaron sus problemas en la rodilla, tuvo que someterse a una intervención quirúrgica y el periodo de baja se situó en torno a los cinco meses, aunque finalmente fueron ocho.

Tito Vilanova, su entrenador entonces, confiaba en su talento y quería que tuviera minutos, pero en el Barça no tenía espacio. Por eso en enero de 2013, Cuenca volvió a aceptar una nueva cesión, ahora al Ajax de Amsterdam. Con los ‘ajaccied’ tendría continuidad, dispondría de un equipo creado para jugar al ataque y una magnífica oportunidad para volver a creer en su fútbol, pero no fue así. La rodilla le volvió a molestar y tuvo que someterse a una “regularización artroscópica del menisco externo de la rodilla derecha”. Todo el verano pasado se lo pasó recuperándose y recibió el alta médica en octubre, aunque desde entonces ni siquiera ha entrado en una lista de convocados.

Isaac Cuenca tiene más vidas que un gato. Con trece años, el Barça lo descartó porque su físico era demasiado frágil. Regresó a casa, a Reus, y tres años después, con dieciséis, fichó por la DAMM, donde firmó prodigiosas actuaciones que llamaron la atención de los ojeadores azulgrana. No se lo pensó y volvió.

Empezó jugando en el juvenil y acabó en el filial, en el Barça B de Luis Enrique. Cuenca, pese a su calidad, no tuvo abiertas las puertas del primer equipo y emprendió el camino a un nuevo destierro. Esta vez fue a Sabadell, donde ayudó decisivamente al equipo de Lluis Carreras a conseguir el ascenso a Segunda División. Allí se convirtió en el jugador desequilibrante que enamoró a Guardiola hasta que las lesiones le han apartado del camino.

Ahora Cuenca vive olvidado. Las últimas lesiones acumuladas en la delantera, tanto la de Leo Messi como la de Christian Tello, podrían haberle dado una oportunidad con vistas al partido ante el Granada, pero el ‘Tata’ lo tiene en la recámara. Dice que no está en condiciones, no tiene ritmo de entrenamientos y no ha entrado en una lista donde estará un jugador del filial (Dongou) y un juvenil (Adama), pero Isaac no se rendirá. Reus, la DAMM, Barcelona B, Sabadell, Barcelona, Ajax… Isaac siempre vuelve.

 

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