Las redes, De Gea y la desvergüenza de cierta prensa

La noche del 31 de agosto fue uno de los más claros ejemplos de la vertiente lúdica de las redes sociales y, más concretamente, de Twitter. El alud de tuits que cayó sobre cualquier usuario mínimamente interesado por el fútbol cuando se supo que el fichaje de David De Gea por el Real Madrid se iba al traste fue hilarante. El ridículo de la operación, injustificable cuando se trata de dos de las mayores entidades deportivas del planeta, no impidió a los tuiteros hacer gala de un enorme sentido del humor.

La chanza comenzó al cerrarse la famosa ventana del mercado y saberse que le Liga de Fútbol Profesional no había recibido la documentación para inscribir a De Gea. Algarabía y ruido en la red, preludio de la que iba a ser una penosa noche –otra más– de una parte del periodismo. Confirmada la chapuza, la maquinaria se puso en marcha para exculpar al Real Madrid y a su director deportivo, que no es otro que Florentino Pérez.

En apenas treinta minutos pudimos leer y escuchar excusas como:

  • El Manchester United ha enviado un archivo protegido con contraseña.
  • El Manchester United ha enviado un archivo en un formato que el Real Madrid no pudo abrir.
  • El Madrid va a alegar que ha enviado la documentación a la LFP a les 23:59 horas.
  • El ‘fas’ (sic) ha sido enviado a las 23:59 horas.
  • Louis Van Gaal ha querido fastidiar al Madrid.

Son sólo unos ejemplos del modo en que más de un periodista se dedicó a hablar sin tener ni la más remota idea de lo que estaba diciendo. Pocos sabían qué es el Sistema de Gestión de Transferencias de FIFA (ITMS, el mecanismo por el que se registran las operaciones), así que lo mejor era soltar la chorrada sin tener mayor objetivo que cubrirle las espaldas al Madrid y a Florentino, no sea que el gran jefe se enfadara y moviera alguna silla, que no sería la primera vez.

En este mundo del periodismo de la inmediatez donde la velocidad está por encima de la certeza, el grito prevalece sobre la reflexión y los clics sobre el contenido, nos estamos acostumbrando demasiado fácilmente a decir lo primero que se nos ocurre sin darnos cuenta que, con frecuencia, la credibilidad se pierde cuando hablas o escribes sin tener ni idea y, más grave aún, con los pantalones a la altura del tobillo.

La gloriosa noche del 31 de agosto trajo las risas a Twitter y la vergüenza ajena a parte del gremio. Bienvenidas sean ambas si sirven para aprender algo, aunque mucho nos tememos que “todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”.

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