Las lágrimas del olimpismo

Lloró Alejandro Blanco y también Mireia Belmonte. Tan cerca y tan lejos, las lágrimas de uno nada tienen que ver con las de la otra. Mientras el Borbón debía pensar en la hora de volver a casa y Ana Botella no entendería cómo pudo, ella, ser derrotada, las consecuencias de lo ocurrido en Buenos Aires planean como una amenaza latente en el deporte español.

José Ignacio Wert prometió en Argentina a todo el que le quiso escuchar que la partida destinada a deporte no sufrirá reducciones en el próximo ejercicio a pesar de la derrota de Madrid en la elección de la sede de los Juegos Olímpicos. Pero es que entre los deportistas y los presidentes de sus federaciones el terror es ya absoluto ante el futuro.

El programa ADO para 2016 se puso en marcha el año pasado con el objetivo de lograr 35 millones de euros para becar a los deportistas. La rebaja es evidente si se compara con la cita de 2012, que se dispuso de 51,3 millones o de 2008, cuando la asignación alcanzó los 63,1 millones. Incluso para los juegos de 2004 la partida fue mayor, de 41,1 millones, de lo que se estima con vistas a los Juegos de Río.

Si las becas hacen temblar a los deportistas, las subvenciones acorralan a las federaciones, que han visto este ejercicio reducida la partida  que pasó de 47 millones en 2012 a 30,7 en este 2013, en el que el presupuesto del CSD se cifró en 75,15 millones de euros, frente a los 121 de 2012.

Las lágrimas de Mireia Belmonte tienen plena justificación. Como los temores de Jennifer Pareja, o el estupor de Joel González, Saúl Craviotto… De todos y todas a quienes nadie presta atención hasta que deben colocar la banderita española lo más alto posible del podio.

A los deportistas de hoy se les debió helar el corazón porque esa derrota de Madrid frenará, lo sabe todo el mundo, el interés empresarial por el deporte amateur o ‘menos profesional’ y el deporte de base quedará más tocado de lo que ya está.

Mireia Belmonte tendrá que pagarse de su bolsillo el acudir a un campeonato como el de piscina corta de Eindhoven porque la federación no da para más. Y los recortes se repetirán, se multiplicarán….

Que a nadie le extrañen esas lágrimas.

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