La última bala de Bartomeu

La ratificación de la sanción de FIFA al Barça de hace unos días, que le impide fichar jugadores hasta enero de 2016, deja bien claro que el mundo de los dirigentes del fútbol es cualquier cosa menos original. Y Josep María Bartomeu no es una excepción.

Los presidentes, acostumbrados a mirar por encima del hombro al resto de los mortales, articulan su estrategia con un solo objetivo: mantener el puesto. Al parecer, el cargo atesora infinidad de atractivos, entre los cuales no se encuentra la capacidad para hacer autocrítica. Resulta imposible encontrar un presidente de un club de nuestra liga que sea capaz de entonar un mea culpa cuando tiene más a mano encontrar una cabeza de turco a la que endosar el muerto.

La historia es conocida. La aplicó Florentino Pérez diseñando una barrera de escudos que, cual Sobrequés aguantando el paraguas a Núñez, actuaran como punching ball. Eso fueron Jorge Valdano en su día, Miguel Pardeza después o Emilio Butragueño ahora.

En el caso del Barça, la cosa no es distinta. Tras refugiarse en aquel famoso “La Masia no se toca” y aludir a la famosa mano negra, Josep Maria Bartomeu decidió destituir a Albert Puig y Guillermo Amor como responsables del fútbol formativo. Inició entonces una serie de contactos para limar asperezas con FIFA que han resultado infructuosos y ahora, confirmado el castigo al club, las miradas se centran en Andoni Zubizarreta, especialmente después de la nueva (una más) reorganización de los puestos ejecutivos que confieren a Albert Soler más poder en el área deportiva.

Probablemente haya varias y poderosas razones para poner en entredicho la labor de Zubizarreta, comenzando por una deficiente gestión de las incorporaciones de esta temporada y siguiendo por las no realizadas en anteriores campañas. Sin embargo, es inevitable pensar que poner al director deportivo el punto de mira no es más que el último parapeto que le queda al presidente tras el que protegerse.

Bartomeu sabe, porque él mismo ha encargado las encuestas, que el socio quiere elecciones cuanto antes. Su plan sigue siendo mantenerse en sus trece y acabar el mandato para el que fue elegido Sandro Rosell, pero apenas le queda una bala en la recámara. O el equipo se pone las pilas y comienza a contentar a los aficionados, o el presidente se dará cuenta por fin de que está jugando a la ruleta rusa. Y atendiendo al rendimiento y a las sensaciones que transmiten los de Luis Enrique, yo no estaría del todo tranquilo.

Comparte este artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos