La Justicia en el fútbol también es un cachondeo

ronaldo

Hace ya casi 30 años que el entonces alcalde de Jerez dijo aquello de “la justicia en España es un cachondeo” cuando la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Territorial de Andalucía decidió anular la demolición del chalé del cantante Bertín Osborne. Seguramente, cuando Pedro Pacheco pronunció aquellas palabras lo hizo pensando en la justicia ordinaria, palabras que tristemente no han quedado en desuso, sino que van ganando credibilidad cada día que pasa.

Y claro, viendo lo que pasa en la justicia ordinaria, es difícil pretender que en la justicia deportiva las cosas puedan funcionar de un modo diferente, como ha vuelto a ocurrir hoy con la sanción de sólo –y de momento– tres partidos con la que el Comité de Competición ha decidido sancionar a Cristiano Ronaldo.

Es sin duda la sanción justa. Y no me refiero a justa de justicia, sino a justa para que el portugués pueda jugar todos los partidos contra el Atlético de Madrid –los dos de Copa y el de Liga–, ya que una sanción más grave (de cuatro partidos, como mínimo) hubiese significado el cumplimiento inmediato del castigo, empezando en el partido de Copa de esta noche y por tanto impidiendo su participación en los dos encuentros de la eliminatoria. Además, en función de la cuantía de esa mayor sanción, Ronaldo tampoco habría podido disputar el trascendental partido Atlético-Real Madrid de Liga que se disputará dentro de cuatro jornadas.

Por lo tanto, todo ha sido calculado y medido para que la sanción sea a la carta del Real Madrid –como los Balones de Oro, para entendernos– ya que Cristiano sólo se perderá los vitales partidos ante Villarreal, Getafe y Elche. Una ejemplar sanción de tres partidos a un jugador que agrede a tres rivales (dos en la jugada de la expulsión más un pisotón a Mikel Rico) y llama caradura mediante gestos al cuarto árbitro. Todo aderezado con la reincidencia de quien ya ha llamado ladrón varias veces al colectivo arbitral mediante gestos y palabras (“gobar, sólo gobar“).

Mientras alguien sentado en su despacho, con todo el tiempo y el material del mundo para analizar las jugadas y determinar las sanciones es capaz de impartir esos castigos, ¿qué podemos esperar de los pobres árbitros que han de decidir en décimas de segundo y sin una sola imagen que poder revisar para tomar la decisión correcta? ¿Qué debe pensar el colectivo arbitral que ve sus decisiones en el campo ninguneadas sistemáticamente por el Comité de Competición cada vez que el Real Madrid y todo su aparato mediático está de por medio? Pregúntenle a Paradas Romero, el árbitro de aquel Villarreal-Real Madrid del año pasado, que viendo como le dejaron de nuevo vendido, decidió retirarse.

No hagamos con los árbitros como con los camellos, a quienes la gente insulta y señala con el dedo mientras el mayorista que le suministra la droga, con su traje y corbata junto a él, no sólo no es señalado, sino que es encima respetado.

Eso sí, el domingo, todos a machacar a los árbitros. Y los que los dirigen, contentos.

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