La hora de la verdad para el Barça de los empujones

Después de ganar con más pena que juego los dos últimos partidos de liga, el Barça afronta a partir del sábado una serie de choques que pueden marcar el desenlace de la temporada.

Tras un inicio de año fulgurante en los que encadenó varios triunfos consecutivos, el equipo de Luis Enrique sigue dejando, a partes iguales, sombras y luces. Las primeras porque es gracias a los empujones de Messi y Suárez como está obteniendo los resultados, pero sin dar la sensación prácticamente nunca de dominar los partidos. La solidez defensiva –culpa en gran parte del aparentemente definitivo regreso de un inmenso Gerard Piqué– y el poder percutor del 9 y el 10, al menos mientras el 11 decide volver de Brasil, son las grandes armas de un conjunto que prescinde con más frecuencia de la deseable del centro del campo, esa parcela en la que muchos dicen que se ganan los partidos y los títulos. Las escasas apariciones de Xavi Hernández sobre el césped y la cada vez menor incidencia de Iniesta en el juego del equipo –junto a Busquets, los dos principales perjudicados del fútbol que practica hoy el Barça– son un síntoma de esa realidad ante la que muchos, entre ellos quien escribe, no tenemos más remedio que resignarnos.

Barça
A falta de centro del campo, gran parte del poder del Barça gravita sobre Neymar, Suárez y Messi.

Por contra, es justo reconocer algunos aspectos positivos en el Barça de Luis Enrique. El primero de ellos, la impecable condición física de los futbolistas. En el último clásico de hace apenas unas semanas fue precisamente el estado de forma el que impidió una más que probable derrota ante un Madrid que puso el juego en la primera parte pero se vio desbordado físicamente en la segunda. Como el Tata Martino, Luis Enrique no es holandés, catalán ni de La Masia, pero sí ha sabido gestionar al menos eso que tan a menudo llamamos ‘cultura del esfuerzo’. Esfuerzo físico y esfuerzo táctico y de pizarra, que también cuenta.

Sin mucho juego pero con suficiente fuerza, lo cierto es que el conjunto que dirige el técnico asturiano ha sabido competir en los partidos grandes. Salvo la derrota en el Bernabéu en la primera vuelta, el Barça ha vencido siempre en este tipo de encuentros. En algunos, como en Mestalla, a base de lucha y con un punto de suerte; en otros, como en la eliminatoria de Copa ante el Atlético de Madrid o frente al Manchester City, jugando bien al fútbol y variando su esquema y su táctica para amoldarse al rival. Curiosamente, las derrotas han llegado ante equipos a priori inferiores como el Celta, el Málaga o la Real Sociedad.

Sevilla, PSG, Valencia, PSG y Espanyol son los compromisos del Barça en los próximos quince días. Cinco partidos que marcarán las posibilidades de un equipo que sigue ganando a pesar de ofrecer un juego –aunque para gustos, colores– tirando a gris. Más pena que juego, decía al principio. Esperemos al menos que este largo camino acabe dejándonos también algo de gloria.

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