Koke, un fichaje especial

Lo más importante para que un jugador fiche por el Barça es que quiera jugar en el Barça. Esta es una realidad de una lógica tan aplastante como igualmente es una realidad que pasar del club X al Barça no solo le representa a cualquiera aumentar su trascendencia futbolística, sino, y eso no es un asunto menor, multiplicar su salario. Por eso la posición que ha adoptado Koke se contempla tan extraña.

«Es muy difícil que me convenzan para salir del Atlético» dijo el propio jugador hace dos noches en la radio. De viva voz. Lejos de especular y echar balones fuera, su discurso, firme, dio a entender que es feliz en su club y que, precisamente por ello, contempla improbable y lejana su salida.

Esta posición que parece haber tomado Koke choca con la realidad del fútbol actual. Por mucho que el Atlético de Madrid haya demostrado esta última temporada que es capaz de rivalizar con los grandes, a pesar de haber ganado la Liga y rozado la Champions, su papel se adivina por fuerza uno o dos peldaños por debajo de Barça o Real Madrid (simplificándolo a la Liga española). Y ello invita a una reflexión: Este es un tipo especial.

Da la sensación, incluso, que el futuro de Koke está en sus propias manos. El discurso oficial de su club ni tiene contundencia ni claridad. Parecería que Cerezo y Gil Marín esperan con los brazos abiertos los 40 o 50 millones de turno para dar su visto bueno al traspaso. O incluso remitiéndose a la cláusula de rescisión, de 60, que para ellos sería como tocarles la lotería. Pero no. O no existe ese sentimiento de momento. Koke, surgido de la cantera del Atlético de Madrid, es… del Atlético de Madrid.

De pequeños todos somos de este o de aquel equipo, pero con los años, los futbolistas son (está demostrado en el 95 por ciento de los casos) del que le paga. Del que le paga más. Y del que puede ganar los títulos y darle fama. Pocos, muy pocos, son capaces de dar un paso al frente como hizo un tal Matt Le Tissier en Inglaterra, manteniéndose fiel al Southampton y rechazando todas las ofertas que le llegaron para sumarse a un grande de la Liga, a pesar de tener claro que nunca podría ganar el campeonato.

Koke, sí, ha ganado la Liga con su Atlético y puede tener el sueño, la esperanza, de mantenerse en lo alto con el mismo equipo en el futuro, aunque eso se aventura, a la vista de los movimientos que hay alrededor del Manzanares, una quimera. Y es en este escenario que el Barça (quien lo dirige y decide) podría plantearse la situación explicada al principio de manera inversa.

Un tipo capaz de agradecer a los suyos la confianza y el cariño recibidos rechazando ofertas mejores quizá, solo quizá, sería un fichaje tan enorme como especial. Porque de entrada demuestra una identificación fuera de toda duda, una vinculación que no se estila y de la que el mejor Barça de la historia hizo bandera no hace demasiados años.

El aspecto deportivo es otro cantar. Pero en el humano, Koke, al menos por sus palabras, ha dejado claro que no es un futbolista cualquiera.

Comparte este artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos