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Si en la pasada Transvulcania, bajo un sol abrasador, Kilian Jornet (Salomon Team) tuvo que conformarse con el segundo puesto en el ultramaratón tras Luis Alberto Hernando (Adidas) y con el tercer puesto en el kilómetro vertical tras los hermanos italianos Bernard y Martin Dematteis, esta vez bajo la lluvia de Zegama-Aizkorri, el corredor catalán ha batido a todos sus rivales. Además ha superado el récord que tenía Rob Jebb desde 2005 (3h.54’18”). Jornet ha marcado un crono de 3 horas 48 minutos y 40 segundos, seis minutos por debajo del récord, en la que ha sido su séptima victoria consecutiva en la popular carrera de montaña.

Tras Jornet han llegado Marco De Gasperi (SCOTT Running) a dos minutos superando a Hernando en tan sólo 19 segundos. El cuarto corredor en llegar, Ionut Zinca, lo ha hecho en 3h.53’14” y como sus compañeros ha entrado en meta batiendo el anterior récord de la prueba. La lluvia no ha impedido que la edición de este año haya sido la más rápida de la historia.

Zaid Ait Malek (Buff), Michael Lanne (Salomon), Manuel Merillas, Jokin Lizeaga, Tadei Pivk (SCOTT Running) y Aritz Egea han completado el top diez.

En categoría femenina el duelo se ha centrado en las corredoras de Samolon Emilie Forsberg, Kasie Enman y Stevie Kremer durante la primera mitad de la carrera. Kremer se ha ido haciendo fuerte a medida que pasaban los kilómetros y Forsberg y Enman se quedaban atrás durante el descenso.

Un final espectacular de la vencedora del kilómetro vertical en La Palma, Elisa Desco (SCOTT Runing) y la corredora vasca Maite Mayora (La Sportiva), que no habían estado en ningún momento en los puestos de cabeza, les han aupado a la segunda y tercera posición per delante de Forsberg y Enman que han completado el top cinco. Kremer ha marcado un tiempo de 4h.46’43”, casi 4 minutos por delante de la italiana y más de cinco de Mayora.

Tras ellas Ana Conde, Leire Agirrezabala, Uxue Fraile (Vibram), Emma Roca (Buff) y Landie Greyling (Salomon).

Como viene siendo habitual, la lluvia no ha impedido que la gente se echara a la montaña a animar a los corredores. Al igual que en la tradicional Behobia-San Sebastián, donde no llegan tus piernas te lleva el aliento del público.