Joe Montana, simply the best

«No tiene grandes habilidades, pero podría ser titular un día». Así podría resumirse el informe que un especialista confeccionó en la primavera de 1979 hablando de Joe Montana ante el draft de aquel año. Había acabado su etapa universitaria en Notre Dame con unos excelentes números pero nadie reparó en lo que prometía.

Hoy Montana está considerado como el cuarto mejor jugador de la historia del fútbol americano y, obviamente, como el número uno de su posición. El mejor quarterback. Sin discusión. Nadie sabe qué fue de aquel visionario que hizo el informe.

Joe Montana, nombrado el 25º deportista más grande del siglo XX en una lista confeccionada por ESPN, condujo entre 1979 y 1990 a los San Francisco 49ers a conquistar cuatro títulos de la Super Bowl, siendo considerado en tres de ellas como el mejor jugador del partido. Lesionado en el codo e invisible en 1991, en 1992 Steve Young ya le había quitado el puesto, por lo que decidió marcharse a Kansas City, donde condujo el juego de los Chiefs durante dos años antes de retirarse.

En sus 14 campañas en activo (más un partido en 1992 y ninguno en 1991), Montana completó 3.409 pases de 5.391 intentos en 192 partidos de temporada, con un porcentaje superior al 63 por ciento. Ganador de todas las Super Bowl que disputó, en la última, en que arrasaron a los Broncos de John Elway por 55-10, alcanzó un porcentraje de 75,9 gracias a sus 22 pases completados de 29 intentos.

2MONTANA JOVEPero el éxito de Montana y sus 49ers sorprendió a la propia empresa. Los de San Francisco cerraron como peor equipo la temporada de 1978 con un saldo de 2 victorias por 14 derrotas y en una más que discutible decisión cedieron la primera elección del siguiente draft a Buffalo, que eligió al linebacker Tom Cousineau. Hasta la primera elección de segunda ronda (puesto 29) no pudieron elegir los 49ers, que se decantaron por James Owens.

 ¿Montana? En San Francisco el mariscal era Steve DeBerg, que había tomado el puesto de Jim Plunkett un año antes ganando la carrera de la titularidad a Scott Bull. No se consideraba que hiciera falta otro quarterback, así que los 49ers, que por cambios varios no volvieron a elegir hasta el puesto 82 (el último de la tercera ronda), se quedaron con él a regañadientes sin cubrir como pretendían el puesto de running back con Willie McClendon, quien fue elegido en el lugar 66 por los Chicago Bears.

En 1979 el novato apenas inició un partido y aunque participó en los 16 de la temporada, solo lanzó 23 pases. Los 49ers repitieron el peor saldo de la NFL con 14 derrotas. Fue en la siguiente temporada cuando llegó el cambio. Y todo explotó el siete de diciembre de 1980 en Candlestick Park, donde San Francisco descubrió a su héroe a través de una tarde que se mantiene en la leyenda de la NFL.

Acabado el segundo cuarto los Saints de Nueva Orleans dominaban en el marcador por un incontestable 7-35 y se avecinaba una nueva humillación. Pero entonces emergió el mágico brazo de Joe Cool para conducir una remontada tan inesperada como espectacular. En el tiempo extra Ray Wershing covirtió el field goal definitivo para el 38-35 después de que Montana lanzase tres pases de touchdown y cerrase su partido con un total de 24 sobre 36.

A pesar de que los 49ers acabaron la temporada con un saldo negativo de 6 victorias por 10 derrotas, en San Francisco se adivinaba ya el nacimiento de una nueva era.

The Catch

La leyenda de los San Francisco 49ers se hizo presente a partir de 1981. Tras una excelente temporada cerrada con un balance de 13 victorias y 3 derrotas, el equipo californiano se cruzó en la final de la NFC con los Dallas Cowboys, que venían a arrasar a los Tampa Bay Buccaners por 38-0. El partido de aquel 10 de enero permanece en los anales de la NFL.

3THE CATCHCon 21-27 favorable a los tejanos y menos de 5 minutos por jugarse, San Francisco avanzó 83 yardas en una ofensiva imposible que dejó el oval a 6 yardas de la línea. Y allí emergió la magia de Montana, con un avance lateral para, de improviso, lanzar un pase alto y largo en diagonal que Dwight Clark logró recibir en la línea de marca en una jugada histórica.

Vencieron los 49ers por 28-27 y aquella jugada pasó a la leyenda como The Catch. Una obra maestra que dio paso a la Super Bowl en la que los californianos lograron su primer título imponiéndose en la final a los Cincinnati Bengals de Ken Anderson por 26-21 en una final menos sufrida de lo que pudiera parecer, por cuanto al descanso el resultado ya era de 20-0.

«Joe tenía magia en su brazo y un ordenador en su cerebro» dijo años después Jerry Rice, considerado el mejor jugador de la historia de este deporte y a quien los 49ers reclutaron en la primavera de 1985, meses después de que Montana, obviamente, dirigiera a los californianos a su segundo título tras avasallar a los Miami Dolphins de Dan Marino por 38-16 en un segundo cuarto mítico que convirtió un 7-10 en contra en un 28-16 favorable.

En 1986 una lesión en la espalda estuvo a punto de acabar con su carrera y la llegada de Steve Young un año después provocó no pocas controversias en San Francisco acerca de quien debía ser el quarterback títular. Tal es así que Montana estuvo cerca de ser traspasado al acabar la temporada siguiente… Y que emergió de sus cenizas para conducir a los suyos otra vez a la gloria en la Super Bowl de 1989, derrotando como en 1982 a los Bengals por 20-16, con un parcial de 14-3 en el último cuarto que alimentó la leyenda de ese tipo tranquilo y capaz de resucitar a su equipo en el momento más difícil.

La obra maestra de Joe Montana escribió su última página un año después en la paliza que los 49ers propinaron a los Denver Broncos de John Elway en Nueva Orleans: 55-10 en lo que se mantiene como la mayor diferencia de toda la historia de las finales. Aquella jornada Rice batió el record de recepciones de touchdown (3) para completar 148 yardas en 7 recepciones. Pero el MVP de la final volvió a manos de un quarterback que ya era mítico en Estados Unidos.

5SACKEDAllí acabó todo. San Francisco soñaba con ser el primer equipo de la NFL en conquistar la Super Bowl durante tres años consecutivos y rozó la proeza hasta la final de la NFC, en que cayó ante los Giants de Nueva York (15-13) y un sacked de Leonard Marshall precipitó el declive del héroe.

Con 34 años y el codo lesionado, Joe permaneció lesionado toda la temporada siguiente y en 1992 apenas si comenzó un partido como titular, ya asentado en el puesto Steve Young. La tensión entre ambos se hizo evidente y las diferencias entre los aficionados, muchos de los cuales sentían reverencia por su estrella, también. Ante todo ello, con el vestuario dividido, Montana solicitó una transferencia que se hizo efectiva a los Kansas City Chiefs.

Allí formó un binomio muy aplaudido y mediático con Marcus Allen, considerado entre los mejores runningbacks de la historia y legendario en Los Angeles Raiders hasta su desembarco en Kansas. Los Chiefs, que en las tres temporadas anteriores ya habían ido creciendo en su rendimiento, llegaron a la final de la AFC en 1993 (cayeron ante Buffalo) y fueron derrotados en 1994 por los Dolphins en el Wild Card. Su presencia no sirvió para subir el último escalón, pero dejó patente hasta el último día su clase.

6DOLPHINSEl 31 de diciembre de 1994, en el Joe Robbie Stadium de Miami, Joe Montana jugó su último partido como profesional de la NFL. Los Dolphins de Dan Marino derrotaron a los Chiefs por 27-17 y Golden Joe comenzó a sopesar una retirada que anunció el 18 de abril del año siguiente en la Justin Herman Plaza de San Francisco, ante una multitud entregada y en un acto transmitido por televisión.

La lista de premios en la carrera de Montana es poco menos que interminable. Ganador de las cuatro ediciones de la Super Bowl que disputó y mejor jugador del partido en tres de ellas, lanzó once pases de touchdown sin ninguna intercepción. Quizá ese simple dato explica la grandeza del mejor quarterback que jamás vio la NFL.

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