Le gusta el cuatro, porque lo llevó Pep Guardiola, y su referente es Robert Prosinecki, otro croata como él, un futbolista que “bailaba” con el balón, más genial, pero mucho más irregular que él.

A Ivan Rakitic se le ha visto feliz. Se le ilumina la mirada cada vez que le preguntan por su nuevo equipo, por la posibilidad de formar parte del gran Barça, donde llega con “mucha hambre” y con la idea de formar parte de la historia azulgrana.

No se amedrenta por las comparaciones, pero insiste en su nombre y en su apellido cuando le sugieren si ha venido a suplir a tal o cual jugador. Se siente feliz de jugar al lado de Iniesta, de Busquets y quien sabe si de Xavi y venera a Messi y a Neymar.

Ha firmado por cinco temporadas y oficialmente se desconoce el montante de la operación, que podría situarse en torno a los 20 millones de euros.

Es Rakitic un jugador que se pondrá al servicio del equipo. Ha jugado en varias posiciones, desde que se dio a conocer en el Schalke 04 alemán hasta que ha triunfado en el Sevilla, e insiste que aceptó de inmediato la oferta del Barça.

Quería dar un paso adelante y desde el primer día le di el sí a Zubizarreta. Solo el día que me casé lo dije tan fuerte, ha dicho Rakitic durante su presentación, en la que se ha mostrado próximo con ese acento medio andaluz que le ha pegado su pareja Raquel Mauri.

Está convencido de que no tendrá problemas de adaptación. “Conozco bien el Barça y su estilo. Se trata de entrenar y de trabajarlo“, ha insistido Rakitic, a quien le motiva la enorme competencia que tendrá para hacerse con un puesto en el mediocampo culé.

Asegura que nunca se ha sentido como una estrella: “Nunca estuve fuera del grupo. Aquí vengo a aprender y a hacer mejores a mis compañeros para conseguir lo más grande, los títulos”.

Rakitic, que ya ha hablado telefónicamente con Luis Enrique, ya tiene ganas de trabajar, aunque no volverá a entrenarse hasta el próximo 24, cuando se unirá al grupo de los mundialistas eliminados en la primera ronda de la competición.

Por si acaso, él no dejará de entrenarse. “Que esté de vacaciones no supone que esté parado porque tengo un entrenador personal. Me gusta sudar”, ha dicho el croata, el segundo fichaje del Barça de Luis Enrique. El próximo lunes se producirá la presentación del tercero, el meta chileno Claudio Bravo.