En los últimos 25 años, el Barça ha disfrutado de diversos futbolistas capaces de poder jugar –y jugar bien– en varias posiciones. Miquel Àngel Nadal llegó a Barcelona tras unas magníficas temporadas en el Mallorca. Allí despuntó como centrocampista y anotó más de 50 goles, pero acabó consolidándose como uno de los mejores centrales de su época. Con Phillip Cocu ocurrió algo similar: de compartir un centro del campo con futbolistas como Guardiola o Figo a actuar como pivote e incluso como defensa central.

Uno de esos futbolistas marcados por la polivalencia es Ivan Rakitic. El croata desembarcó en Barcelona tras deslumbrar en el Sevilla de Unai Emery actuando como interior y como media punta. Como el hombre del último pase, como una de las figuras del equipo andaluz.

La evolución de Rakitic desde su llegada ha sido tan espectacular como sorprendente. El internacional croata ha cursado un máster en adaptación al medio en estas tres temporadas y media como azulgrana. Ha sido interior, media punta y medio centro organizador antes de convertirse, de la mano de Ernesto Valverde, en el mejor aliado de Sergio Busquets. Incluso le hemos visto actuando como circunstancial defensa central ante la plaga de bajas en el eje de la zaga que asoló al equipo en las últimas temporadas y que parece, afortunadamente, olvidada.

Un jugador con hambre

Rakitic afirmó el día de su presentación que llegaba a Barcelona con “mucha hambre” y que conocía tan bien el estilo azulgrana que tenía que centrarse en “entrenar y de trabajarlo”. Y a fe que lo ha hecho. El 4 del Barça ha tenido a su lado a Xavi, Iniesta, Busquets y Messi, sin duda los mejores maestros de los que captar la esencia de lo que necesitaba el equipo.

Sin embargo, Rakitic no ha pretendido nunca imitar a ninguno de ellos. Ha sabido sacrificarse por el equipo y añadir a su innegable capacidad técnica un enorme nivel de sacrificio y un despliegue físico que no está al alcance de muchos de sus compañeros de medular. Y, si lo está, no con la descomunal regularidad que está demostrando en esta temporada.

En el haber de la capacidad de Valverde para equilibrar al equipo hay que anotar buena parte del desempeño del croata esta temporada. El técnico ha sabido crear un once base compensado donde La defensa aporta solidez, Messi e Iniesta ponen el talento y Suárez la lucha y el gol. Un once donde Sergi Roberto añade un trabajo y una entrega que han permitido a Rakitic actuar algo más liberado y proporcionar a Busquets el margen de libertad adicional que necesita para manejar como nadie al equipo.

Rakitic cumple metas

En apenas tres años, Ivan Rakitic ha ido cumpliendo varias de las metas que se marcó al llegar al Camp Nou. Comenzó con un triplete que coronó con un gol en la final de Berlín ante la Juventus y va camino de cerrar su cuarta temporada en el club con una nueva Liga y quién sabe si con algún premio más. Es justo que muchos valoren el trabajo de un futbolista que llegó como estrella de otro equipo y que ha sabido adaptarse a una situación nueva donde se le pide otra cosa.

Y es que seguramente jamás tendrá problemas con eso en el Barça. Luzca más o brille menos, anote goles o ayude a construir desde atrás, este club tiene un denominador común, un idioma con el que Rakitic se siente cómodo: el balón. Que dure.