El Bayern Múnich juega este sábado frente al Eintracht. Acabado el partido, su entrenador, Pep Guardiola, tomará con su familia un avión con destino a Barcelona y el domingo tomará parte de la consulta por el ‘derecho a decidir‘ organizada en Catalunya.

“Iremos a votar porque el Parlamento, a través de su presidente, así lo ha anunciado, que se puede votar. Veré a mis padres y volveremos a Múnich” anunció el entrenador, con toda naturalidad, durante la rueda de prensa previa a la jornada de la Bundesliga, preguntado por el periodista catalán Isaac Lluch, del diario Ara.

“No pude ir a las manifestaciones de los últimos años porque estaba fuera por trabajo, pero está vez sí lo haré porque puedo combinármelo” añadió Guardiola, quien ya sabe “la mesa en la que puedo votar”.

El entrenador catalán se ha destacado en los últimos años por su posición indiscutible en favor del derecho a decidir. Pero, más aún, por su posicionamiento al lado del independentismo. “Nosotros no podemos jugar, quizá en un futuro…” contestó cuando un periodista le inquirió acerca del partido entre Alemania y Gibraltar, dando a entender su pensamiento.

Mientras el silencio se ha instalado en no pocos deportistas de élite e incluso en personajes públicos, no son demasiados los que se han manifestado ya sea a favor o en contra del momento político que se vive en Catalunya. Piqué no se anduvo con rodeos el 11 de septiembre provocando un rechazo evidente en el resto de España mientras Xavi, por ejemplo, también acudió a aquella manifestación de manera mucho más anónima.

De muy pocos más se sabe. Ya fueran futbolistas, entrenadores o deportistas de cualquier disciplina, el miedo a la reacción de la opinión pública y, más aún, a las reacciones desde los medios han provocado un silencio casi sepulcral.

Guardiola ha demostrado, una vez más, no tener miedo ninguno en dar a conocer sus opiniones. Sin estridencias pero con seguridad. A saber si a partir del lunes cambiarán algunas cosas. O no. Y a saber si, dependiendo de lo que suceda en los próximos tiempos, todos esos silencios interesados pasan factura a quienes los protagonizan.