Fracaso vs éxito

Pienso… ¿quizás este es el orden adecuado? En nuestros días se habla mucho y se escribe más sobre el éxito y la excelencia, ya sea a nivel deportivo o profesional. Muchas veces desde un punto de vista bastante comercial, claro, comprensible si entendemos que a la percepción humana le interesa más leer la palabra éxito que la de fracaso, pues estamos entrenados para entender el fracaso conectando con algo negativo. Resumen: “el éxito vende; el fracaso, no”.

Lo que pasa es que para llegar al éxito, solo hay una manera, un camino: primero hay que pasar por el fracaso. ¿Puede ser que haya personas que en su vida lleguen a conocer el éxito y la gloria directamente? Yo no las conozco ¿y usted? Si la respuesta es sí, póngase en contacto de inmediato conmigo y preséntemela. Da igual donde esté.

Detrás del éxito, creo más bien que existen valores como el esfuerzo, el respeto y la gratitud, derivando éstos en una cascada de principios fenomenales para andar por la vida. Entonces me pregunto ¿me aseguran estos valores tener una vida cómoda y segura? ¿Tener un buen trabajo y ganar dinero? La respuesta es no. Yo añadiría que en la vida no hay nada seguro, salvo el final sabido que es la muerte. Entonces, ¿por qué utilizar valores? Para los que vienen detrás, sin duda.

Detrás del éxito también hay fracasos y éstos impulsan aprendizajes que nos conducen al éxito. Podríamos utilizarlo, como dice Pep Marí, como un lema para con nosotros y para con los jóvenes: “el fracaso impulsa un aprendizaje”.

Perder un partido trae un aprendizaje, suspender un examen trae un aprendizaje. Verlo de otra manera no nos deja acceder al éxito, ¿por qué? Pues porque el aprendizaje es el éxito en sí mismo. Darse cuenta del error es importante; luego acceder al aprendizaje acompañándolo con valores es éxito seguro.

El éxito pues, podríamos definirlo como la energía de ponerse en marcha, de entrar en acción tras el fracaso. Éxito no es reconocimiento, ni tampoco es tener dinero. Éxito es hacer algo sin esperar nada a cambio, éxito es no mirar el resultado. Es acción. Nada más.

El fracaso absoluto y perpetuo sería no hacer nada ante él, dejarse inundar por sus ropajes. Y por eso no nos gusta leer la palabra fracaso. ¿Te suena? Seguro que sí, pues no hay nadie que no haya fracasado en algo. Lo difícil es reconocerlo, pero a partir del fracaso se puede llegar al éxito.

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