El fracaso en el relevo de Dani Alves

Una de las carencias que tradicionalmente ha tenido el Barça es la gestión de los sustitutos de los jugadores franquicia en cada posición. Ocurrió con Víctor Valdés, quien jamás tuvo un competidor que pudiera hacerle sombra bajo los palos. Pasó también con los centrales –una historia más que conocida– y pasa ahora con el lateral derecho.

Dani Alves ha sido desde que llegó el dueño absoluto de la posición de 2. Pese a las críticas que levantó el coste de su fichaje, el brasileño sí fue un jugador de rendimiento inmediato. Inmediato y espectacular. Un tipo a quien nadie podía hacer sombra cuando estaba en plena forma pero que empezó a dar síntomas de declive hace ya un par de temporadas.

A priori, la llegada de Martín Montoya al primer equipo parecía planificada para que fuera el canterano quien tomara el relevo de Alves. Montoya, un jugador que siempre ha tenido cierto cartel, no posee el físico abrumador del brasileño, ni tampoco es especialmente alegre en ataque, pero sí tiene las condiciones defensivas que se suelen reclamar en un defensa lateral.

Sin embargo, todo parece indicar que el de Viladecans tiene pie y medio fuera del Barça. No se sabe bien por qué, Luis Enrique no le ha dado apenas oportunidades y, en cambio, el club ha incorporado como relevo de Alves a Douglas, una medianía sin nivel para jugar en un equipo de élite como el azulgrana. Incluso Adriano, lateral zurdo, ha pasado por delante de Montoya en algunos partidos.

Suenan ahora varios nombres para, aprovechando la baja de Vermaelen (otra operación que alguien debería explicar), encontrar un lateral derecho que ofrezca unas mínimas garantías. Pero más allá de esos rumores, lo que queda patente una vez más es la falta absoluta de planificación a la hora de confeccionar una plantilla en la que parece que la defensa queda siempre para el final.

Dani Alves está mal, Douglas no sirve y Montoya quiere irse. Así está el panorama en el flanco derecho de la defensa, una posición básica para el esquema de Luis Enrique y que hace imprescindible tener futbolistas que den la talla, gente que permita a los interiores dedicarse a la creación y no a tapar sus carencias y, sobre todo, que al llegar al borde del área sepa qué hacer con la pelota. Y de eso, ahora mismo, quedan pocos. El que interesó se descartó por caro y ahora se pagan las consecuencias. Seguramente a un precio mayor.

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