Aprovechar oportunidades en Latinoamérica”. Así presentó Florentino Pérez la apuesta de ACS en el futuro inmediato del grupo que preside y que persigue la “internacionalización en mercados estratégicos”. El primer paso en este camino lo concretó la semana pasada: la firma del contrato de construcción y posterior explotación durante 25 años de la autopista ‘Conexión Pacífico‘. En Colombia, por supuesto.

La Agencia Nacional de Infraestructura de Colombia anunció la adjudicación del proyecto en junio por un valor de casi 700 millones de euros. Y fue por aquellas fechas, curiosamente, cuando el Real Madrid sorprendió con el fichaje de James Rodríguez, procedente del Mónaco.

Una operación que le significó al Real Madrid la inversión de 80 millones de euros y que posteriormente, con urgencia a finales de agosto, provocó el traspaso de Di María al Manchester United en un trasvase tan beneficioso desde un punto de vista económico como, se empieza a demostrar, deportivamente catastrófico.

Apenas dos semanas después de cerrarse el mercado de fichajes, con James vendiendo tantas camisetas en las tiendas como siendo un simple peón intrascendente en el terreno de juego, ACS concretó su gran golpe empresarial en su país de origen. Todo cuadra.

James personaliza sin disimulo la nueva filosofía de Florentino Pérez. La unión del proyecto deportivo en el Real Madrid con el empresarial de ACS, la utilización del club como puerta de entrada a esos ‘mercados estratégicos’ que comportan para el grupo que preside beneficios brutales, por mucho que en el Bernabéu se adivine ya que el cambio de fichas en el vestuario haya sido lamentable.

Los 697 millones en que se estima la operación en Colombia para ACS, a la vista está, bien valen la inversión de los 80 que cuesta el fichaje de James, apenas un 11 por ciento del valor de esa ‘Conexión Pacífico‘. Un peaje barato, ínfimo, si se tiene en cuenta que no es más que la puerta de entrada a Colombia dentro del ‘Plan Autopistas para la Prosperidad‘, que contempla la construcción de nueve autopistas con una inversión cifrada en 5.500 millones de euros.

Y ACS está en una posición privilegiada para hacerse con el pastel. Del Madrid de los galácticos que se alumbró a partir del fichaje de Figo hace 14 años se ha pasado al Madrid de los negocios. Aquella primera etapa de Florentino tuvo un auge y una caída muy pronunciados en el campo, pero le comportaron –a través de sus estrechas relaciones con el poder– excelentes beneficios en Madrid.

Ahora, cuando las explotaciones en la capital ya no dan más de si, es el momento de ‘aprovechar las oportunidades en Latinoamérica‘ y expandir las redes de la compañía, aunque sea a base de utilizar al club. Porque para Florentino Pérez, todo vale en este juego.