Florentino, Del Bosque y Di María

Hace unos años, tampoco una eternidad, Florentino Pérez decidió prescindir de un entrenador que no daba la imagen de modernidad que él entendía debe tener el Real Madrid. Molaba más el porte de Carlos Queiroz, por encima de su currículo, que el mostacho de un tipo que en tres temporadas y media había conquistado dos Champions, dos Ligas, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental. En plena fiebre galáctica, Del Bosque no tenía encaje.

Ángel di María es el Del Bosque de hoy. Alejado del glamour de Cristiano Ronaldo, el argentino ha sido durante cuatro temporadas un peón fijo en los esquemas tanto de Mourinho como de Ancelotti, pero su imagen parece que no casa con los esquemas del presidente-dueño plenipotenciario del Madrid. Y si ya el año pasado comenzó a contemplarse como posible su salida del Bernabéu, ahora se ha confirmado.

Di María, eso sí, se ha convertido, atendiendo a las cifras que facilita el Madrid, en el mejor negocio económico de su historia. Lejos de la ruína de Kaká, el club merengue ingresará por el Fideo 75 millones de euros fijos que podrían llegar a ser 90. Vaya, que será más caro que Suárez, casi tanto como Gareth Bale y superará, incluso, el valor financiero, de James Rodríguez. El financiero.

Y esa es la clave por la que se explica la marcha del argentino del Bernabéu. Ocupado Florentino en construir autopistas en Colombia, el buen rendimiento de James durante el último año (bueno, que no descomunal) le catapultó a ojos de todo el mundo en el futbolista del futuro. El presidente-dueño del Madrid se ocupó durante los últimos meses de que los medios presentasen a uno de los buenos jugadores del Mónaco como una figura excepcional y si con ello tenía que llevarse por delante a Di María, no había nada que objetar.

El Madrid de 2014 no es tan diferente, muy poco de hecho, al de 2003. Por encima del rendimiento deportivo, Florentino Pérez propone sus opiniones personales y ha encontrado en el bueno de Carlo Ancelotti (la pela es la pela) a un aliado perfecto. El italiano, que un día no muy lejano hizo grande al Milan y que hace apenas tres meses logró darle al Madrid la ansiada ‘Décima‘, no ha dudado en rebajar el peso de un Di María que jugó 52 partidos oficiales la pasada temporada y al que las estadísticas y rendimiento mostraron como uno de los futbolistas más trascendentes de su equipo.

El resultado deportivo que pueda significar el cambio de James por Di María es lo de menos para el dueño-presidente del Madrid. Ha abierto mercado en Colombia, como lo ha hecho en Costa Rica a través de Keylor Navas, y eso le promete excelentes réditos a ACS.

Por cierto. Del Bosque fue despedido en 2003 y en las siguientes tres temporadas el Bernabéu no celebró ningún título. Puede que sea una señal.

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