España: un desastre de campeonato

‘Faltan siete partidos para que España gane el Mundial‘. No, no es una broma. Es la frase que vino a decir un comentarista en cierta emisora de radio cuyo nombre no hace falta descubrir por cuanto en este mundo del periodismo todos tenemos mucho que callar. Pero a raiz del 1-5 con que Holanda aplastó a España se impone una reflexión por encima de la lógica crítica.

España, la campeona del Mundo, recibió el peor varapalo que nadie pudo imaginar. Y si no superó el 1-6 con que le apabulló Brasil el mismo 13 de junio de 1950 fue simplemente porque la defensiva Holanda de Van Gaal, en pleno festival, quiso adornar su avalancha en vez de masacrar ante el Casillas más desconocido que se recuerda.

De la selección que ganó el Mundial en Sudáfrica a la que ha acudido a Brasil, repiten hasta 16 futbolistas. Del once que ganó la final en Johannesburgo al que inició la debacle en Salvador de Bahía repitieron Casillas, Ramos, Piqué Xabi Alonso, Busquets, Xavi e Iniesta. Siete jugadores, siete, que forman la columna vertebral de un equipo que lo ganó todo y que puede empezar a tener más pasado que presente. E, indudablemente, mucho más que futuro.

Los éxitos de ayer no ganan los partidos de hoy. Y lo que le ocurrió a España catapulta al primer plano tanto el final de la excelencia en el FC Barcelona como el derrumbe que sufrió la legendaria Francia en el Mundial de 2002.

El Bayern de Múnich, hace ahora trece meses y medio, aplastó al Barça en el Camp Nou en una semifinal de Champions que ayer pareció sobrevolar el partido en Salvador de Bahía. Aquel rodillo alemán no fue tan diferente al holandés y en ambos partidos tuvieron protagonismo Piqué, Xavi o Iniesta en el once, además de Cesc y Pedro más tarde. ¿Fin de ciclo? Suena tan atrevido aventurarlo ahora como lo pareció entonces. El tiempo da y quita razones…

La cuestión francesa invita igualmente a la reflexión. El equipo galo, con un Zidane estelar, conquistó el Mundial de 1998 y la misma base de aquel equipo venció después la Eurocopa de 2000. Acudió al Mundial de 2002 con el título de la Confederaciones en el bolsillo y la consideración de favorito indiscutible. Se marchó a casa a las primeras de cambio tras debutar con una sonrojante derrota frente a Senegal por 0-1, empatar sin goles ante Uruguay y viviendo una despedida humillante con Dinamarca (0-2).

Barthez, Lizarazu, DesaillyThuram, Leboeuf, Djorkaeff y Petit formaron en el once que ganó la final de 1998 y en el que perdió en la presentación de 2002 con Senegal. Siete jugadores, como en el caso de España. pero, además, en la lista de Roger Lemerre se mantenían Candela, Henry, Zidane, Boghossian, Vieira y Trezeguet, varios de los cuales seguían siendo la columna vertebral de aquella selección. 13 futbolistas que al cabo de cuatro años de besar el cielo se hundieron de manera irremediable.

Francia no supo renovarse desde la victoria y tampoco parece que lo haya sabido hacer el Barça. A lo visto en Salvador de Bahía podría pensarse que la España de Del Bosque vaya por el mismo camino. ¿Es pronto para aventurarlo? Desde luego que sí, porque los éxitos de este grupo es el mejor de sus avales. Pero, de la misma forma, dicen que la historia está para repetirse. Y no es descabellado, ni malintencionado, avisarlo.

Por cierto, Louis van Gaal le dio un soberano sopapo a todos los que tanto despreciaron su trabajo, su apuesta y su planificación en los últimos días. Holanda aplastó a España con ambición, con hambre y, también, con fútbol, táctica y fuerza física.

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