Horia Colibasanu es un joven alpinista y escalador rumano de 38 años. Dentista de profesión en su Timisoara natal. En Rumania es como un héroe nacional, mientras en España se le conoce principalmente por el intento de rescate de Iñaki Ochoa de Olza en 2008 en el Annapurna, donde poniendo en peligro su vida se quedó por encima de los 7.400 metros de altitud a la espera de que llegara el equipo de rescate del alpinista navarro sin separarse ni un segundo de su amigo.

Iñaki se empezó a encontrar mal a 100 metros de la cumbre en el intento definitivo de la cordada que le unía a Horia y al ruso Alexei Bolotov. Mientras Alexei continuó e hizo cumbre, Horia no dudó en regresar tras los pasos de Iñaki que ya había iniciado el descenso.

Por ese hecho, fue premiado con el Spirit of Mountaineering por el prestigioso club de montaña, el más antiguo del mundo, British Alpine Club, en los Piolets d’Or Awards.


¿Cómo se toma una decisión como esa?

Para mí, dejar a Iñaki allí solo no era una opción. Hice lo que tenía que hacer. La amistad es lo primero y luego viene la cumbre.

Annapurna 2008 Alexei Bolotov, Don Bowie, Ochoa de Olza, Horia Colibasanu

No hay muchos alpinistas que pongan la vida de un amigo por delante de la de uno mismo, que uno no duda en arriesgar por la ansiada cumbre. La montaña siempre se asocia al individualismo. ¿Es eso cierto?

A los escaladores se nos ve a menudo como personas muy egoístas, es verdad, pero creo que no siempre es cierto. Si decides subir con un compañero, las cosas y las reglas cambian. Tienen que cambiar. Un alpinista tiene que tratar a su compañero de cuerda de la misma manera que le gustaría que le trataran a él.

¿Una cordada une hasta el punto de pensar como uno solo o hay discusiones como en cualquier pareja?

Con el tiempo, un equipo empieza a pensar como una sola persona. Pero hasta que llega ese momento las discusiones son el pan de cada día, por supuesto. Cada miembro del equipo puede estar en lo cierto en algún momento, pero al final se tiene que tomar una única decisión. Una. Y cuando se toma esa decisión, todo el equipo debe sentirse cómodo. Permíteme ponerte un ejemplo. En 2014, Peter Hamor —alpinista eslovaco compañero habitual de Horia— y yo teníamos un plan para tratar de escalar el Everest, por la cara norte, en una ruta diferente a la estándar. Cuando llegamos al campo base de altura, nos fijamos en nuestra ruta con mucho cuidado. Pudimos ver gruesas capas de hielo azul. Peter no dudó. No podíamos escalar por allí. Eso quería decir que toda nuestra preparación mental, nuestro duro entrenamiento físico, todos los esfuerzos económicos y el apoyo de los patrocinadores del proyecto, se esfumaban en un instante. No me sentí nada cómodo pensando en abandonar. Pero Peter tenía razón. La decisión estaba clara. La aceptamos y salimos de la montaña.

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[…] Seguir leyendo. Esta entrevista a Horia Colibasanu la realicé para los compañeros de Sportvicious. Podéis encontrar la versión completa en el número 19 de su revista digital.