Empate sin punch

La camiseta cuatribarrada del Barça se estrenó por fin en la Champions League. Irreconocible en su aspecto, que no en su juego si nos atenemos a los últimos partidos, el equipo de Martino arrancó un punto que le permite ser más que optimista para asegurar la clasificación para octavos de final en la próxima jornada.

El Milan tuvo unos primeros minutos en los que pareció llevar la iniciativa, más por ímpetu propio y por imprecisión y precipitación azulgrana que por calidad, aunque los destellos de Robinho y Kaká quisieran indicar lo contrario. El ejemplo, un pase al hueco de Robinho en el minuto siete para que Muntari anotara en fuera de juego.

La siguiente llegada sí se convertiría en gol. Un inadmisible error de comunicación entre Piqué y Mascherano -que recuperó el sitio en detrimento de Bartra– acabó con un mal despeje del argentino y, lo que es peor, con el balón en los pies de Robinho, quien tiró una pared con Kaká y anotó -ahora sí- el primer tanto.

El Milan tenía el partido donde quería: con ventaja en el marcador y con la excusa perfecta para abandonar la presión, pertrecharse atrás y esperar que llegara otra contra lanzada por Montolivo, conducida por Kaká y finalizada por Robinho o Birsa. Por un momento se apareció el fantasma de la última visita a San Siro, así que era imprescindible que el centro del campo culé diera un paso al frente, con Busquets -el hombre que equilibra el equipo- a la cabeza.

Al cuarto de hora de juego, el Barça tenía la posesión sin demasiados problemas, complicaciones que sí aparecían para que el balón llegara a Neymar y, sobre todo a Messi, siempre defendido con muy buenas ayudas por los italianos.

El primer disparo a puerta del once de Martino llegó en el minuto 18, cuando Messi estrelló el balón en el lateral de la red al servir una falta por manos de Kaka, Fue el preludio de la llegada de una mayor fluidez en la circulación del balón que, casualmente, coincidió con la entrada en juego del crack argentino.

Y así, en el 23, Busquets lucha un balón y logra que llegue a un hasta entonces inédito Iniesta, quien de un toque preciso lo lanza en profundidad para que Messi haga lo que mejor sabe hacer: deshacerse en pocos metros de dos defensas y detener el reloj por un instante, el tiempo justo que precisó para ajusticiar por bajo a Amelia.

De un córner forzado por Kaká (que parecía el hermano gemelo bueno del que jugó en Madrid) llegó el único susto para la portería de Valdés, cuando el portero blaugrana cantó estrepitosamente en lo que estuvo a punto de suponer el 2-1, aunque Mexes no acertó en su remate.

Un tiro ajustado al poste de Neymar en el minuto 32, otro de volea tras un magnífico control orientado, un remate inocente de Alexis tras un magnífico pase de Xavi, una ocasión de Messi bien tapada por Zapata y un nuevo intento del joven brasileño que lamió el palo izquierdo de la portería de Amelia fue el arsenal ofensivo del Barça en los últimos quince minutos. La presión iba dando sus frutos y, aunque no se reflejaba en el tanteador, sí se intuía una clara mejora.

La segunda parte se inició con el Milan intentando adelantar un poco la presión, pero esta vez parecía que el Barça sí había saltado al césped con puntualidad. Aun así, una pérdida de balón sirvió para que el Milan se plantara en dos toques frente a Valdés. En realidad en uno solo, puesto que el segundo -el que debía dar Robinho para empatar- no se produjo en uno de los fallos más absurdos de la temporada.

El Barça tocaba y tocaba, generalmente sin demasiada velocidad, pero de repente el ritmo de movimiento de balón y futbolistas se aceleraba lo suficiente para desbordar a los defensas lombardos, como en una magnífica combinación que Iniesta no supo acabar en gol en el minuto 53.

Espejismos. La chispa llegaba en dosis contadas y apenas iluminaba el juego del equipo excepto cuando Alves, Messi, Iniesta y Neymar se asociaban. A la hora de partido, el encuentro estaba roto y los centrocampistas habían perdido protagonismo.

Allegri dio entrada entonces a Balotelli, sin saber si esa moneda al aire que siempre es el italiano saldría cara o cruz. Y entonces reapareció -si es que se había ido- Sergio Busquets, siempre bien colocado, rápido y sin problemas para batallar con los centrocampistas milanistas.

En el minuto 69, Messi decidió sacar un conejo de la chistera y romper una de las clásicas jugadas de posesión larga para regalar medio gol a Adriano, que desperdició su mitad al rematar fuera. Poco después, Martino decidió reemplazar al Alexis para dar entrada a Cesc Fàbregas, buscando así que las triangulaciones y la circulación de balón en las fases de posesión más larga fueran más fluidas.

A partir de ahí, poco más sucedió sobre el césped, salvo la omnipresencia de Busquets, un ataque de Muntari anulado por manos y la más que evidente falta de criterio del árbitro -por no hablar de sus ya célebres problemas de visión– a la hora de emplear las tarjetas amarillas.

El Barça volvió de Italia con la clasificación encarada, pero con la sensación de haber dejado asuntos pendientes.

Ficha Técnica

Estadio: San Siro

Árbitro:  Felix Brych. Amonestó a Alexis (32′), Montolivo (40′), Muntari (78′) y Cesc (81′).

AC Milan: Amelia, Abate, Zapata, Mexes, Constant, Montolivo, De Jong, Muntari, Kaka (Emanuelson, 71′), Robinho (Balotelli, 64′), Birsa (Poli, 80′).

FC Barcelona: Valdés, Alves, Piqué, Mascherano, Adriano, Busquets, Xavi, Iniesta, Alexis (Cesc, 74′), Messi, Neymar (Pedro, 80′).

Lee el 1×1 del AC Milan-FC Barcelona

Foto: fcbarcelona.com

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