El primer clásico

Han pasado más de ochenta y cuatro años desde que FC Barcelona y Real Madrid se vieron las caras por primera vez en el campeonato de Liga. Fue en la temporada 1928-29, en la primera edición de un torneo del que fueron fundadores junto a Arenas Club de Getxo, Athletic Club de Bilbao, Atlético de Madrid, RCD Espanyol, Racing de Santander, Real Sociedad, Real Unión de Irún y el barcelonés Club Deportivo Europa. Sin embargo, la rivalidad entre ambos conjuntos no era, ni por asomo, la que fue después de la Guerra Civil y, sobre todo, tras el caso Di Stéfano. Y, naturalmente, tampoco la actual.

En 1928, el Barça jugaba sus partidos como local en el campo de Les Corts, que por entonces había visto ampliado su aforo de los 30.000 espectadores iniciales hasta 45.000. No obstante, el equipo azulgrana decidió trasladar uno de esos encuentros al Estadio Olímpico de Montjuïc, que tenía capacidad para albergar a 70.000 personas. Curiosamente, y como muestra de la escasa rivalidad entre culés y merengues, el adversario elegido no fue el Real Madrid, sino su rival ciudadano: el Atlético.

Así, el 17 de febrero de 1929 el campo de Les Corts -inaugurado siete años antes frente a los escoceses del Saint Mirren- fue escenario del primer duelo entre los actuales colosos de la Liga. El clásico se disputó en la segunda jornada, a la que ambos equipos llegaron tras sendas victorias en el inicio de la Liga; el Barça en Santander frente al Racing (0-2) y el Madrid en casa ante el Europa (5-0).

Rezan las crónicas que el partido fue malo y que el Barça tuvo numerosas bajas. Sea como fuere, el Barça falló un penalty y el equipo madrileño acabó venciendo gracias a un doblete del canario Rafael Morera, que hizo inútil el solitario gol de Manuel Parera. Un Parera I (su hermano también formaba parte del equipo), por cierto, que una semana antes había entrado en la historia al convertirse en el primer jugador azulgrana en anotar un gol en la Liga.

En su edición del día 18 de febrero, Mundo Deportivo aludía a las bajas en el Barça para publicar:

“El Real Madrid no pudo convencer ayer, a pesar de su victoria. (…) Además, los merengues se encontraron con menos enemigo de lo que esperaban, tomaron ventaja y no hubieron de esforzarse mucho en el general transcurso de la lucha, que solo en las fases finales amenazó quitarles tal ventaja. Ante un verdadero Barcelona, creemos que habríamos visto a un Madrid mucho mejor, aunque hubiera perdido en vez de ganar.
A nosotros (…) el Madrid de ayer no nos satisfizo, pero nos dio, en más de una ocasión, muestra de que hay clase en él, y de que tan injusto sería que los madridistas echaran las campanas al vuelo por la mísera victoria obtenida ayer en Las Corts como que aquí, por idénticos motivos, se proclamara que el Madrid es una birria”.

Una vez concluido aquel partido, las trayectorias de Madrid y Barça iban a tomar caminos diferentes. Tras la victoria inicial en Santander y la derrota en un clásico que por entonces no lo era, el Barça encadenaría dos derrotas (3-0 ante la Real Sociedad y 4-1 frente al Atlético de Madrid) y concedería un empate en Les Corts (2-2) ante el Arenas de Getxo. No levantaría cabeza hasta la jornada ocho, cuando tras haber sido goleado por el Athletic (5-1), derrotó por un mínimo 1-0 al Espanyol.

El Madrid, por su parte, era un líder sólido que en esa octava jornada aventajaba en un punto al Athletic Club y en cuatro puntos al Barcelona (séptimo clasificado en una Liga de diez equipos) a falta de diez fechas por disputarse.

A partir de ahí, el equipo de James Francis Bellamy (que había sustituido en la sexta jornada a un Romà Forns que ejerció entonces como segundo entrenador) encadenó seis victorias seguidas, incluyendo el partido de vuelta en Chamartín, que acabaría 0-1 gracias a un tanto de Josep Sastre.

Los buenos resultados llevaron al equipo catalán a hacerse con el liderato de la tabla en la décimo tercera jornada, puesto que mantendrían hasta el inicio de la penúltima fecha. El 16 de junio de 1929, el Barça visitaba al Espanyol con un punto de ventaja respecto al Madrid, que recibía al Arenas, tercer clasificado pero ya sin opciones de título. El equipo de Bellamy sólo pudo empatar a un gol y de no ser por su guardameta Platko, que detuvo un penalty lanzado por Saprissa, habría vuelto a casa de vacío. El Madrid se deshizo con relativa facilidad de su rival vasco (2-0), por lo que el relevo en la parte alta de la tabla era un hecho. El conjunto merengue dependía de sí mismo para ser campeón una semana después ya que, empatados a puntos como estaban, tenían mejor coeficiente general.

La víspera de San Juan, el Barça derrotó fácilmente al Real Unión de Irún (4-1), por lo que debía esperar un tropiezo madridista. El Real Madrid visitaba San Mamés para medirse al Athletic Club de Bilbao, por entonces el club más poderoso del país. Debía obtener el mismo resultado que el Barça para hacerse con el título, pero acabó sucumbiendo por 2-0 ante el equipo vizcaíno.

Igual que ocurriría más de 60 años después -y por dos veces- en Tenerife, el milagro se produjo. El Barça se convertía en el primer vencedor del Campeonato Nacional de Liga de Primera División.

Plantilla del Barça 1928-29:
Vidal, Uriach, Platko, Saura, Bussot, Walter, Martí, Castillo, Obiols, Bosch, Guzmán, Sagibarba, Samitier, Arnau, Ramón, García, Parera I, Parera II, Sastre, Arocha, Campadabal y Piera.

Plantilla del Madrid 1928-29:
Vidal, Cabo, Quesada, Urquizu, Prats, Esparza, J.M. Peña, Lazcano, López, Lope Peña, Morera, Del Campo, Triana, Rubio, Cañavera, Uribe, Gutiérrez, Lozano y Monjardín.

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