El Liverpool se corona en Madrid

El Liverpool se ha proclamado campeón de Europa tras vencer al Tottenham por 2 goles a 0 en la final de la Liga de Campeones disputada en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid. Y lo ha hecho matando el partido al inicio y al final en un encuentro que, salvo por la emoción del último cuarto de hora, no pasará a la historia por su calidad.

Y es que el encuentro comenzó mejor de lo que Jürgen Klopp habría soñado. Apenas habían transcurrido 25 segundos de juego cuando un centro de Mané desde la banda izquierda de su ataque era tan groseramente interceptado con el brazo por Moussa Sissoko que al árbitro no le quedó más opción que señalar penalti. Tras una incomprensible charla de Skomina con Hugo Lloris, Salah anotaba el primer gol del partido. Era el minuto 2 y comenzaba una final distinta.

El temprano gol del egipcio desquició al Tottenham, que se vio incapaz una y otra vez no ya de inquietar a Allison Becker, sino siquiera de sacar el balón jugado. La presión de Firmino, nulo en ataque pero siempre bien colocado entre el portero y lo centrales o los centrales y el medio centro, convirtió cada intento de inicio de juego londinense en poco menos que una quimera. Nervios, errores e imprecisiones indignas de un finalista de la Champions League que lo fiaba todo a los desmarques de un incansable Son y a la inspiración de un Harry Kane que notaba su inactividad.

Para intentar cambiar el panorama, Pochettino recolocó algunas piezas y, aunque tímidamente, poco a poco fue aproximándose al área del portero brasileño del Liverpool. El equipo de Klopp seguía a rajatabla el plan previsto: presión alta para dificultar el error en la salida del rival e intentar correr para cazar alguna contra. Así fue cómo Robertson puso a prueba a Lloris con un disparo que el francés desvió a córner solo unos minutos antes de un chut de Eriksen que salió alto poco antes del descanso.

Quedaba por ver si, como hizo en cuartos y en semifinales, Mauricio Pochettino era capaz de incidir en el juego y el rendimiento de su equipo y de qué manera respondería su adversario. Y salieron los Spurs con una marcha más y adelantando algo más a sus laterales, un Trippier que acabó lesionado y un Danny Rose que cuajó un excelente partido. Pero el fútbol es un deporte en el que para empatar es preciso que tirar a puerta y el guardameta brasileño del Liverpool no tocó un balón hasta el minuto 80, cuando Son y Lucas Moura le hicieron estirarse por dos veces en la misma jugada.

Dominaba el Tottenham, proponía más y se exponía a las contras de una delantera red donde Mané lucía mucho más que Salah, que acabó el encuentro prácticamente sin aliento. Y en una de esas, cuando Fernando Llorente se dedicaba a descolgar balones para intentar la segunda jugada con Son, Kane y Lucas, Divock Origi, el mismo que certificó la eliminación del Barça en semifinales, apuntillaba a los Spurs con un tanto en el minuto 87.

El Liverpool se coronaba así como campeón de Europa en una de las finales futbolísticamente más pobres de los últimos años. Es el sexto trofeo para los de Mersey, un título del que se recordará el ganador y sobre el que siempre pesará una incógnita: ¿Qué habría pasado si el rival hubiese sido el Ajax?

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