El Real Madrid de Pablo Laso ha ganado la Euroliga. La ha ganado al tercer intento, después de no conseguirlo en los años anteriores por muy poco. Un proyecto con claro carácter continuador, con el denominador común del juego alegre y atrevido. A pesar de que el año pasado se cerrase tan solo con la Copa del Rey, Laso continuó (no sin polémica) y esa paciencia con el técnico ha dado sus frutos.

Toda la paciencia que parece faltarle a Florentino Pérez en el fútbol la ha tenido en el baloncesto. El resultado no ha podido ser mejor. Muchos decían que debió ser despedido en 2012 después de perder la Liga contra un Barça mermado, y también tras sus dos derrotas en sendas finales de Euroliga y de perder la Liga contra el Barça en el curso 13-14. Parece ser que se equivocaban.

Al proyecto de 2012 le han ido poniendo fichas nuevas año a año, manteniendo toda la estructura y la esencia de la idea. Cada temporada ha sido un equipo mejor a pesar de los resultados finales. Algo que en otra sección del propio club no han sido capaces de hacer y algo que se hace en el Barça de fútbol pero no en el baloncesto. La consecuencia es evidente: un distanciamiento paulatino con la afición y con el buen juego.

Desde la liga de 2012, que se puede considerar el fin del ciclo que tuvo como punto álgido la Euroliga del 2010, Xavi Pascual no ha conseguido crear una estructura sobre la que crecer y mejorar. El único culpable es él, ya que en el curso 2012-2013 desde la dirección del club se le dio una plantilla de la que formaban parte Abrines, Todorovic y Hezonja y sin ninguna responsabilidad para conseguir títulos. Solo se pedía crecer a través de ellos.

Para el año próximo, solo Abrines es seguro que estará en el grupo. Hezonja apunta a que se ha cansado de esperar su oportunidad y nadie sabe si Todorovic es del agrado de Pascual. Por el camino, tres temporadas en las que el público se ha alejado del Palau, tres años en las que Abrines no ha jugado 10 partidos seguidos de más de 25 minutos, en las que Hezonja ha sido tratado como un cualquiera y en las que Todorovic se ha tenido que ir a Bilbao para demostrar su categoría. ¿La Liga y la Copa ganas en estos tres años (de momento) compensan?

Compensarían si a día de hoy se viese una estructura sólida, con una base de jugadores que se ajustaran a la idea del entrenador y con una clara proyección de futuro. Pero Satoransky, Abrines, Tomic, Thomas y Doellman parecen ser un tipo de jugadores para un estilo de juego diferente al de Pascual. Un entrenador que en los últimos años dice sentirse cómodo con plantillas de 13 o 14 jugadores, para al final hacer jugar a Navarro más de 25 minutos en cada cita importante.

En el baloncesto europeo se juegan 40’ minutos cada partido. Sí, es una cosa sabida, pero de tan sabida se nos olvida que en 40 minutos es muy difícil hacer jugar a 12 jugadores cada encuentro. Y si se hace, o bien los roles están muy definidos o es imposible que los jugadores se sientan cómodos con tanta indefinición de papeles, ya que un día pueden estar 30 minutos en pista y al siguiente, sin motivo aparente, solo 5.

La sección de baloncesto debe hacerse varias preguntas. La primera es si compensa traer a promesas europeas de 16 o 17 años con Pascual de entrenador, ya que el proceso de formación con él es lento y eso hace que acaban yéndose a la NBA sin haber dado réditos al club. También debería replantearse cómo es posible que una sección que en los últimos 15 años ha sacado jugadores como los hermanos Gasol o Navarro –y otros tan complementarios como Grimau, Esteller, Sada o Xavi Rey– lleve desde la llegada de Pascual sin sacar absolutamente a nadie de abajo.

Por último, la gran pregunta es si la propuesta de juego que practica Pascual desde el 2012 es la más adecuada para hacer que la sección de baloncesto comience a ser autosuficiente por sí misma. El baloncesto que se jugaba durante los años 2009 al 2011 fue fantástico. No tenía nada que envidiar al actual Real Madrid, pero poco a poco se ha ido perdiendo y ya solo queda el recuerdo.

Para saber si Pascual debe seguir el año que viene, suceda lo que suceda con la Liga, el club ha de tener claras las respuestas a esas preguntas y, dependiendo de ellas, elegir al entrenador. Mirar al fútbol puede servir de ayuda, pero si se considera que es un deporte diferente, hay que mirar al Madrid. Con paciencia y manteniendo una idea, nos han pasado por delante. Por suerte ellos estaban más lejos de nosotros cuando comenzaron su proyecto. No hay que esperar tanto para comenzar a construir algo.