Hubo un tiempo, pasado, en que daba igual jugar ante el Hospitalet que frente al Milan. “El mayor respeto al rival es atacarle y no especular” vino a decir un antiguo entrenador del Barça como argumento de un aplastante 9-0 a l’Hospi en el Camp Nou. Ocurrió no muchas semanas antes de otro 7-1 al Bayer Leverkusen o de un 1-2 en el Bernabéu. Eran tiempos en que se jugaba conociendo al rival, estudiándolo, pero no adaptándose a él. Tiempos pasados.

El alucinante 2-2 entre el Chelsea y el PSG de Stamford Bridge demostró no sólo que hay dos formas de encarar los partidos, sino que, trasladándolo más allá del propio hundimiento de Mourinho, su filosofía de adaptarse siempre al contrincante ha calado más. El resultadismo.

El Chelsea fue eliminado víctima del planteamiento miserable con que encaró el partido y de su insistencia en superar al PSG desde la especulación. Ni cuando el equipo francés fue atracado con la expulsión de Ibrahimovic varió Mou el plan trazado. El 0-0 le servía para alcanzar los cuartos de final y a un grupo herido y orgulloso enfrentó a un ejército frío y calculador, guerrillero e indigno del escenario.

Cuando a Stamford Bridge acude el Barnsley de turno en la Premier League, cuando le visitan el Leicester, el Hull o el Palace, Mourinho saca pecho con sus planteamientos ofensivos y se erige en defensor del fútbol ante las malas artes que contempla en los rivales y que tratan de evitar su ‘espectáculo’. Pero cuando debe enfrentar un partido grande se viste de pequeño sin disimulo ninguno.

Al puto amo de la sala de prensa le dejó en evidencia Laurent Blanc en el césped. Y lo hicieron Verratti, Motta, Maxwell, Pastore, Cavani y compañía desde el orgullo. Porque el PSG, su entrenador, sabía que tarde o temprano debería marcar un gol y contemplando la racanería del rival ni se derrumbó con el atraco ni enloqueció ante la misión.

‘El fútbol te devuelve lo que le das’ lucieron en sus camisetas los jugadores del Barça al celebrar sus éxitos de 2011. Y el fútbol, esta semana, le regaló al PSG, y a la Champions al completo, una clasificación tan épica como merecida.

Da igual jugar frente al Eibar que ante el Manchester City. Conociendo las diferencias entre unos y otros, quizá debería ser hora de entender cual es el mejor camino hacia la gloria. Porque en un pasado no tan remoto eso fue innegociable y el PSG mostró la ruta con una grandeza que debería pasar por encima de la pequeñez de quien fracasó.