El fracaso de la capitanía

Las polémicas palabras de Xavi Hernández en referencia inesperada al escaso trabajo táctico del equipo durante la interinidad de Jordi Roura son el enésimo desliz de un grupo de capitanes que parecen olvidar de tanto en tanto el significado de portar el brazalete, ya sea en forma de tela como de referente en el vestuario. El póker de voces cantantes (Puyol, Xavi, Iniesta y Valdés) lleva una sorprendente racha de pisadas en charcos, situación que en teoría debe evitar no ya solo un capitán, sino cualquier jugador del Barça.

Al margen de lo que podría interpretarse como una puñalada a Roura en un momento en que el técnico se juega el trabajo, también es de actualidad la airada respuesta de Valdés a una pregunta sobre su futuro en rueda de prensa. «Me estás faltando el respeto», se excedió el portero en tono y contenido. Si se tienen en cuenta los meses que el de Gavá dejó pasar antes de explicar los motivos para no renovar y que dichas explicaciones fueron del todo imprecisas e insuficientes para la culerada, su abrupta réplica se entiende aún menos.

Otro que salió en rueda de prensa tarde y mal a contar qué es lo que ocurría con su lesión fue Carles Puyol. El eterno primer capitán de la plantilla cuenta con una equilibrada colección de aciertos y fracasos que despistan al personal: lo mismo interrumpe celebraciones de compañeros que podrían suponer una falta de respeto hacia el rival, o cede la recogida de los trofeos a Abidal, que «desaparece» de la primera línea del vestuario durante meses o pone mala cara ante una suplencia que considera injusta. Tampoco se entiende que, siendo el capitán y el central con experiencia, la pléyade de centrales fracasados en los últimos años no hayan encontrado en él un apoyo firme hacia la integración en el vestuario y la ciudad.

Por poner un ejemplo no demasiado lejano, Jose Mari Bakero era el encargado en los tiempos de Núñez no solo de portar el brazalete, sino de recibir a los nuevos fichajes en el aeropuerto, presentarles el vestuario y hasta ayudarles a buscar vivienda. Seguro que ChygrynskiyHleb habrían agradecido ese tipo de apoyos de parte de los capitanes. Sin ir más lejos, Adriano y Alves están actuando como cicerones de Neymar. Es una opción cómoda porque comparten idioma y se conocen de la selección canarinha, pero eso debería ser función de alguno de los portadores de la senyera.

La mujer del César no solo ha de ser decente, sino además parecerlo. No cabe duda que habrá cuestiones en las que los capitanes han mostrado su liderazgo en el vestuario, pero se echa de menos el brazalete en otros aspectos. Declaraciones poco afortunadas, actitudes incomprensibles e incluso vidas nocturnas paralelas forman parte del pasado reciente de ese brazalete compartido que mucha gente piensa que ya es hora de que cambie de bíceps. Hay bastantes culés que piensan que es la hora de Javier Mascherano, un tipo que encandila cada vez que habla y al que no se le conocen errores fuera del campo.

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