Johnny Manziel llegó a la NFL la pasada primavera frotándose los dedos en un gesto que bien podría emular Floyd Mayweather. Los Cleveland Browns optaron por él con su segunda elección en primera ronda y el talento surgido de la Texas A&M hizo las maletas y puso rumbo a Ohio. El reto era mayúsculo: devolver a la vida a una franquicia cuya presencia mediática se reducía a ridículos y bochornos desde su retorno a Cleveland y, a la vez, demostrar que su peligroso estilo de juego podía trasladarse a la NFL. Un año y sólo dos titularidades después, se puede afirmar con tranquilidad que ninguno de los dos objetivos se ha cumplido. Los Browns acabaron de forma horrorosa la temporada y Johnny se dejó el ‘Football’ que lo acompañó durante su etapa colegial por el camino, ingresando en una clínica de rehabilitación durante el invierno.

Si Manziel fue hace apenas unos meses la gran esperanza de los muy castigados aficionados de los Browns —hasta se coreaba su nombre cuando era suplente—, ahora sólo despierta escepticismo. Johnny se tomó su primer año en la Liga como si fuera otro más en la universidad y en ningún momento se ganó el respeto de los compañeros que jugaban con y para él. Un quarterback debe ser un líder, de ahí su posición predominante en la ofensiva, y Manziel se comportó como una estrella sin haber recibido ni un solo snap en la temporada regular.

Su primera titularidad fue toda una exhibición de poca preparación. Sus Browns perdieron en Cleveland por 30-0 contra los Cincinnati Bengals, rivales de división, y se despidieron de los playoffs. Manziel fue incapaz de lograr nada en ataque y además perjudicó a su equipo con jugadas —y decisiones— esperpénticas. En su segundo encuentro mostró mejoría, pero el partido concluyó para él antes del descanso en un lance que bien podría resumir gran parte de los miedos que se cernían sobre él antes del draft: el coordinador ofensivo diseñó una jugada para que corriera y Manziel fue derribado por dos linebackers antes siquiera de atravesar la línea de scrimmage, lesionándose en el intento.

Johnny Manziel se lesionó en los isquiotibiales de su pierna izquierda durante el partido de la semana 16 ante los Carolina Panthers.

Johnny Manziel se lesionó en los isquiotibiales de su pierna izquierda durante el partido de la semana 16 ante los Carolina Panthers.

Tampoco sería justo poner todo el foco en el QB novato. Los Browns a esas alturas de la temporada eran un equipo en franca caída libre. Las lesiones en línea ofensiva (especialmente la de Alex Mack, un jugador vital), la incapacidad para correr el balón y la escasez de receptores suponían un lastre difícil de sortear para cualquier jugador. Además, la defensa contra la carrera de los de Ohio era inexistente, con lo cual el equipo era tan poco efectivo atacando como defendiendo. El final, desde este punto de vista, era previsible y más teniendo en cuenta el estado de sus rivales divisionales. Sin embargo, es imposible pasar por alto la gran decepción que supuso Johnny Manziel, no tanto a nivel de carácter —hecho que ya cabía esperar— como a nivel deportivo.

La nueva temporada le ofrecerá una oportunidad de redención que bien haría en no desaprovechar si quiere tener un futuro en la NFL. La escasez de buenos quarterbacks tanto en el draft (a excepción de Winston y quizá Mariota) como en la agencia libre (ningún equipo se permite el lujo de permitir a un buen QB acabar su contrato) han provocado que su única competencia para el puesto sea Josh McCown, un veterano de 35 años que llega a Cleveland después de un año horroroso en Tampa Bay y uno decente en Chicago como substituto de Cutler. McCown es, no obstante, el titular teórico y lo es porque Manziel no ha demostrado todavía que se pueda ni se deba confiar en él. Aun así, un Johnny motivado y concentrado no debería sufrir demasiado para desbancar a un jugador cuyo nivel es decente en el mejor de los casos. El potencial de Manziel, tan esperanzador como incierto, le granjeará, tarde o temprano, otra oportunidad en el once titular. Por el bien del football y de los pobres aficionados de los Browns tanto como por el suyo mismo, ojalá la aproveche. Manziel encierra en su pequeño cuerpo un genio de la lámpara, pero en su cabeza no suele haber nadie al volante.