El día que Krupicka fue simplemente un finisher

Anton Krupicka se define a sí mismo como una persona muy competitiva. Los resultados en las carreras que disputa son muy importantes para él. Afirma que una de las razones por las que corre por la montaña es por la libertad que ello supone. Correr en un lugar tan primario, completamente alejado de la civilización, es lo que más motiva al corredor minimalista más mediático del momento.

Pero no todo es correr por el monte sin más estímulo que coger un hermoso bronceado. A Krupicka también le motiva el reto que suponen los ultra maratones como la UTMB que se celebra en el incomparable entorno del Mont-Blanc. Para el corredor de Colorado es un enorme reto física, mental y emocionalmente. Pero sobre todo le motiva correr para ganar.

En la pasada edición del Ultra-Tail du Mont-Blanc, Anton vivió una auténtica odisea. A pesar de tener siempre una actitud muy conservadora durante los primeros kilómetros de cualquier ultra que disputa, esta vez se vio metido entre los cuatro corredores de la cabeza de la prueba y eso le empujó a llevar un ritmo superior al habitual. Olvidó una de sus máximas: correr su propia carrera. Así fue como su estómago le jugó una mala pasada y decidió dejarle sin ingerir ningún alimento durante siete horas.

Sin energía y sin posibilidades de ganar la carrera, Krupicka tomó la decisión de parar en el puesto de avituallamiento de Trient (km 139) para dormir. Tras cuatro horas de descanso y después de comprobar que ya toleraba alimentos decidió terminar la carrera y llegar a la meta como si de un corredor popular se tratara. Empleó 26 horas, 30 minutos y 15 segundos de lucha física, mental y emocional en una de las mejores carreras del circuito. Un tiempo para vencerse a sí mismo, para ganarse el caluroso aplauso de un público que hacía seis horas que le esperaba y para correr y quitarse la espina del abandono de la edición de 2013 por problemas en los isqios y en el tendón de Aquiles. Decidió correr para ser simplemente un finisher.

En el vídeo que podéis ver a continuación el propio Krupicka explica como fue la UTMB antes, durante y después.

Foto: BUFF

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