El derbi eterno

Nueve partidos de Liga, solamente, ha conseguido ganar el Espanyol como visitante al Barça. Apenas tres en el Camp Nou y seis en Les Corts, donde entre 1939 y 1942 fue capaz de enlazar tres victorias consecutivas, una de ellas, la del once de enero de 1942, que precipitó al Barça a puestos de descenso en la peor temporada azulgrana en Primera División, cuando salvó la categoría en la promoción ante el Murcia.

En el imaginario periquito está muy presente De la Peña, como Lauridsen, Tamudo o, para algunos más veteranos, Glaría, el autor del gol que en 1973 le dio victoria y liderato al equipo de Santamaría. En la leyenda permanece Arcas, autor de cuatro goles en un partido de Copa que por si mismo merece un artículo, como también Martínez Català, quien le dio el primer triunfo un lejano tres de diciembre de 1939…

GLARIASon, sin embargo, excepciones que confirman la regla. Porque de 78 partidos de Liga disputados entre Les Corts y el Camp Nou, el Barça suma 60 victorias, una superioridad aplastante en la estadística y que, por fuerza, mantiene en la memoria de muchos culés tardes especiales. Goleadas perdidas en el tiempo como el 6-2 del once de enero de 1931 con tres dianas de Ángel Arocha o los cuatro goles de Escolà en 1947, de César en 1948, Marcos en 1984 o Messi en 2012, el último héroe de un derbi que vivirá este viernes un nuevo capítulo.

Si la mayor goleada periquita fue el 1-4 logrado el 18 de abril de 1954, cinco veces se ha llevado un bofetón, con los cinco dedos marcados a fuego, en sus visitas. La primera el doce de noviembre de 1933 en Les Corts y la última el 29 de noviembre de 1992 en el Camp Nou. Entre Ventolrà y Begiristain, hubo otros tres partidos con ese marcador, amén de un 5-1 en 1948, un 5-2 en 1984 y 1991, un 5-3 en 1958 y hasta un 5-4 en 1930.

Especial fue el 5-2 del 22 de abril de 1984. Fue en la penúltima jornada de un campeonato que acabó ganando el Athletic Club y que se convirtió en el último partido de Liga de Maradona con la camiseta azulgrana. A los 40 minutos, ganando el Barça 4-1, Diego fue expulsado y ya no volvió a jugar hasta su despedida, triste, en la final de Copa ante el equipo de Clemente. Aquella tarde de domingo Marcos marcó cuatro goles y el mítico N’Kono aún salvó a los de Azkargorta de recibir una humillación record.

Por haber hasta hubo un diluvio. Un partido especial por cuanto cerca estuvo de ser suspendido por Santana Páez, el árbitro que dirigió la goleada del 14 de diciembre de 1975 en lo que fue el segundo partido de Liga disputado en el Camp Nou tras la muerte del dictador Francisco Franco. Aquella tarde de domingo sirvió como ensayo general de lo que se viviría dos semanas después en el Clásico frente al Real Madrid: Por vez primera se pudieron ver en el graderio multitud de banderas catalanas. No diez, ni veinte, quizá hasta cincuenta, en la preparación de lo que ocurriría el día 28, cuando se contaron por centenares en una imagen convenientemente censurada por televisión pero que convirtieron aquel Barça-Madrid (decidido en el último minuto por Rexach) en una manifestación de catalanidad jamás vista hasta entonces. Aunque eso es otra historia…

cabezazAquella tarde de increíble tormenta Cruyff abrió la cuenta con el que sería su único gol en los nueve derbies que disputó. Le siguió Marcial y ya en la segunda mitad Asensi marcó el 3-0. Tan especial, en todos los sentidos, tenía que ser la tarde que los dos últimos goles los marcó Pedro de Felipe, un mítico y duro defensa que en 249 partidos de Liga repartidos entre Real Madrid y Espanyol no marcó ningún gol… Pero sí esos dos en propia puerta.

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