El clásico, para el Barça de un buen Jackson

El Barça se llevó el duelo contra el Madrid con autoridad, por 76 a 68, mostrando un arsenal de recursos amplio a pesar de sus bajas. Quizá, la principal virtud del equipo durante el partido ha sido ocultar sus defectos (que los tiene) y, a través de una actuación coral, ser muy superior a un Madrid que ha ido casi siempre ha remolque.

Los recursos del Barça son tantos que le permiten mostrarse superior en partidos a campo abierto, como lo fue la primera mitad, y partidos de anotación baja, como los dos últimos cuartos. En los dos escenarios el Barça hizo daño al Madrid en la pintura, ya fuese en defensa o en ataque, donde la superioridad local fue enorme.

Ahí cimentó el Barça su victoria. Con las bajas en el perímetro, el equipo de Pascual diseñó el partido con la intención de conquistar la zona blanca. Lo hizo gracias a bloqueos directos que posibilitaban penetraciones de los bases o de Hezonja o Thomas, quienes finalizaban o doblaban para Tomic o Doellman.

El Madrid dominó al principio del partido gracias a los triples de Llull, pero cuando no entraron poco pudieron hacer; su poca intensidad defensiva fue aprovechada por el Barça para irse al descanso con una diferencia de 7 puntos (47 a 40). Era la mejor noticia para el Madrid, ya que la sensación de juego era de una diferencia mayor.

Como era de esperar, el Madrid ajustó su defensa e impidió las penetraciones. Al no encontrar puntos desde el triple, el Barça se ofusco y las pérdidas se sucedieron. Pero el ataque de los de Laso tampoco era fluido. Los pivots eran incapaces de superar a Tomic y Pleiss (se repartieron los minutos casi por igual) y las ayudas de Thomas y Jackson, debutante y el jugador con más minutos del Barça en pista.

Toda la segunda mitad fue similar, con las defensas dominando los ataques, el Barça sin poder romper el partido y el Madrid sin lograr ponerse por delante. Cuando a poco menos de 3 minutos para el final Doellman y Jackson acertaron desde la línea de 3, el partido terminó y el Madrid bajó los brazos, aunque consiguió maquillar el resultado.

Un partido muy coral del Barça, que usó 9 jugadores y todos entre los 15 y 30 minutos jugados, asumiendo bien su rol y sacrificando números y “portadas” por el bien común. Con todo el perímetro de baja es digno de destacar. La sensación ahora, al final del primer tercio de temporada es que el Barça es más que año pasado y el Madrid algo menos. Pero queda todavía mucho.

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