El Bayern retrata de nuevo al Barça

Pocas veces un inicio de la Liga de Campeones se afrontó con semejante nivel de pesimismo en el entorno blaugrana. Apenas trece meses después de masacrar al Barça en Lisboa, visitaba el Camp Nou el Bayern de Múnich con la tranquilidad de quien se sabe superior.

Koeman volvió al dibujo de los tres centrales y cedió la teórica salida por los laterales a Jordi Alba y Sergi Roberto, quienes adelantaban su posición para dar opciones en largo a Piqué, Èric García y Araujo. Sobre el papel, perfecto, pero la organización del Bayern hizo que, poco a poco, los centrales recularan, descolgando a los carrileros y haciendo que Sergio Busquets retrasara su posición para intentar sacar la pelota. El resultado, que Pedri y Frenkie De Jong deambularon sin rumbo durante gran parte de la primera mitad.

El equipo de Nagelsmann encerraba cada vez más a los de Koeman, pero fue en una acción afortunada como inauguró el marcador. Corría el minuto 34 cuando Müller agarró un balón en el vértice del área, se centró y lanzó un disparo que, desviado por el culo de Èric García, acarició la red bajo la mirada impotente de un Ter Stegen que ya se había lucido antes.

El Barça intentó llegar usando lo que ha sido la antítesis de su juego tradicional: balón largo para que Luuk De Jong lo aguantara mientras Memphis, Frenkie o Roberto trataban de llegar. Un disparo del lateral y un remate de cabeza de Araujo tras una falta fue el escaso bagaje de un equipo que llegó al descanso deseando que no hubiera que jugar la segunda mitad.

Y es que el segundo tiempo comenzó, para acabar con las ilusiones del más optimista de los culés, casi peor. El Barça era incapaz de sacar el balón en condiciones ante la organizada presión de un Bayern que ganaba con la sensación de no haber sudado. Los bávaros continuaron a lo suyo y Robert Lewandowski encontró puerta tras aprovechar un disparo al palo de Müller.

Solo entonces Koeman decidió mover el banquillo para darle a la afición algo a lo que agarrarse esta temporada y dio entrada a Gavi y Demir, que entraron por Busquets y por un abroncado Sergi Roberto. Los jóvenes aportaron espíritu, movilidad y algo de chispa a la grada, y pronto se vieron acompañados por la reaparición de Coutinho.

Y al Barça le cambió tímidamente la cara. Con Demir y el brasileño pegados a las bandas, el equipo llegó con más frecuencia a las proximidades de un inédito Neuer a quien disparó con balas de fogueo.

Pasó lo que tenía que pasar. Lewandowski anotó el tercero, ganó el mejor equipo y el Barça demostró que tal vez ha llegado el momento de dejarse de tabús y atreverse a poner sobre el césped a los únicos que demostraron que tienen juego y ganas de aportar algo, porque hay algunos jugadores que, como el entrenador, han alcanzado su fecha de caducidad.

Foto: FC Bayern

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