El Barça y los bandazos con las esteladas

Si guanyem el dia 19 respondrem a la Uefa per les estelades. Abans no hem pogut, quan van posar la denúncia ja havíem dimitit“.  En plena campaña, Josep Maria Bartomeu pronunció estas palabras, que no es preciso traducir, en el ‘Fórum Europa‘.

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Desde entonces, el Barça ha vuelto a equivocar su diagnóstico y su estrategia en una cuestión que no atañe al terreno de juego, sino a los despachos. Si entonces la respuesta ante la multa impuesta por la UEFA en la final de la Champions fue tibia (no recurrir los 30.000 euros por la exhibición de esteladas en Berlín), ahora ya llega tarde cuando la misma UEFA ha aumentado en 10.000 euros más la multa por el mismo motivo, después de como se esperaba, los aficionados volvieran a mostrar esteladas durante el estreno europeo del equipo ante el Bayer Leverkusen.
Tras el primer episodio, el club emitió un comunicado en el que dejaba “a la consideración” de los servicios jurídicos del club la posibilidad de llevar a cabo algún tipo de iniciativa:

El FC Barcelona respeta la sanción de la UEFA notificada hoy a nuestra entidad en relación con la final de la Champions League de Berlín, pero está en total desacuerdo, especialmente después de comprobar como el delegado presencial de este organismo en este partido calificó de excelente el comportamiento de los socios y aficionados del Barça, antes, durante y después del partido, tal como detalló en su informe. Con el objetivo de defender el derecho de los socios y del Club, y con el máximo respeto a la legalidad vigente, se someterá a la consideración de los servicios jurídicos de la Entidad la conveniencia y la oportunidad de cuestionar la resolución sancionadora emitida en el día de hoy. Y esto desde el convencimiento de que los derechos de nuestros socios y del Club no son incompatibles con la legalidad vigente, sino todo lo contrario.

Ahora, con la UEFA debilitada, el Barça levanta la voz. Anuncia llegar hasta el final,  amenaza con acudir al TAS, incluso a la justicia ordinaria suiza, pero todo llega demasiado tarde. ¿Si el Barça no recurrió la primera vez que lo sancionaron, qué credibilidad tiene ahora este cambio de actitud? Todo radica en que Bartomeu erró en el primer planteamiento, cansado de luchar contra molinos de viento reales como en el caso Neymar o en de la Masia a instancias de la FIFA, el cuerpo le pedía poner en marcha una vía diplómatica y lo puso todo en manos de Albert Soler, con la idea de frenar sanciones futuras, pero no ha servido para nada, tal y como ahora ha admitido el vicepresidente Jordi Mestre.
Iniciamos un proceso de diplomacia que no ha funcionado”, ha dicho Mestre. El Barça está mosqueado y ahora, aunque tarde, parece dispuesto a pasar a la acción después de haber visto cómo la UEFA le ha aumentado en 10.000 euros la primera multa, prácticamnte la misma cantidad con la que el ente europeo ha multado al Atlético de Madrid por el lanzamiento de bengalas. “Queremos defender los intereses del club y no limitaremos lo que la gente del Camp Nou quiera expresar; son gente cívica y respetuosa. Y sabemos que esto se puede repetir el 4 de noviembre, pero nunca les diremos a nuestros socios que no expresen su opinión”, ha insistido Mestre.
Pocos confían en ese Barça que lejos del terreno de juego que acumula derrota tras derrota, pocos están al lado de la directiva que no tiene clara las estrategias y un día se mueve en un plano y meses después se desdice para poner en práctica otro plan totalmente contrario. Los socios andan descolocados, piden que la UEFA respete al Barça, pero los hechos demuestran que está lejos de conseguirlo, y por eso las esteladas inundarán las gradas del Camp Nou en el próximo partido europeo. Será el momento del pulso final.

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