El Barça vuelve al abismo europeo

El empate a tres tantos de esta noche en el Camp Nou deja de nuevo al Barça con pie y medio fuera de la fase de octavos de final de la Liga de Campeones. Incapaz de batir al Inter de Milán y con algunos jugadores dejando más que claro que su rendimiento está muy lejos del salario que perciben, el equipo azulgrana recibió hoy una cornada de doble trayectoria: por un lado, deportiva por lo que supone verse prácticamente fuera; por otro, económica, especialmente cuando los presupuestos de la precaria economía contemplaban llegar más allá en la máxima competición europea.

No suele tener fortuna el Barça en los partidos a cara o cruz en las últimas competiciones europeas. No fue capaz de anotarle un gol al Benfica en la primera aparición de Xavi en este tipo de encuentros, de modo que la derrota de San Siro siete días atrás convertía el cuarto partido de la fase de grupos en una final anticipada. La mala imagen mostrada por el equipo tras el último parón de selecciones, agravada -si no causada- por la escabechina en forma de lesiones de sus centrales titulares, hacía que la visita del Inter tomara unos tintes poco habituales a estas alturas de la competición.

El técnico blaugrana decidió disponer a su equipo con un dibujo con tres defensas, cuatro centrocampistas y tres delanteros, con Sergi Roberto ayudando en la construcción y bajando cuando había que replegar. Frente a ellos, un Inter con un muro de cinco jugadores atrás y una doble amenaza en punta en las figuras de Dzeco y Lautaro Martínez, uno de esos jugadores que pasarán a la historia por sonar para jugar como local en el Camp Nou y no hacerlo nunca.

Intentó el Barça asediar al equipo italiano con más corazón que juego, abusando en los primeros minutos de los centros al área, que una y otra vez fueron despejados por la ordenada defensa neroazzurra. Los 92.302 espectadores que abarrotaban el Camp Nou alentaban a un equipo tan volcado que sufrió tres sustos en su puerta. Al cuarto de hora, Dzeco remataba al larguero y Ter Stegen, que definitivamente vuelve a ser el que fue, salvaba un disparo de Mkhitaryan que se colaba en su marco.

Cumplida la media hora de juego, Xavi aprovechó un parón por lesión de Onana para retocar algunas posiciones y el Barça empezó a funcionar algo mejor. Raphinha falló uno de esos goles que un delantero de élite debe anotar, pero en sus botas y su fe se gestó el gol de Dembélé. Marcos Alonso hizo un buen cambio de orientación para que el brasileño peleara una pelota que parecía perdida y filtrara un balón a Sergi Roberto. Este, brillante durante toda la primera parte, asistió al francés y desató la euforia en el Camp Nou.

El soufflé duró veinte minutos: los 15 del descanso y los 5 que tardó el Inter en empatar el partido aprovechando un error grosero de Piqué, que no despejó un balón colgado y permitió a Barella restablecer el empate. A partir de ahí, con más de media hora por delante, el equipo de Xavi decidió jugar como si se disputara el minuto 88. Precipitado, sin coordinación… Y en esas llegó el segundo gran error, en este caso de Busquets, que perdió una pelota que permitió a Lautaro superar fácilmente a Èric Garcia y poner el 1-2 en el marcador.

Xavi dio entrada a De Jong, Ansu, Kessie y Balde para afrontar el último tramo, este sí a cara y cruz. Y ahí se desordenó el partido con un caos de esos tan emocionantes como una montaña rusa. En el minuto 81, un remate de Lewandowski rebotaba en un defensa para empatar el encuentro, pero otro error de Piqué dejó solo a Lautaro para que el argentino asistiera a Gosens y anotara el 2-3 que parecía sellar el resultado. Solo un centro de Èric Garcia que permitió a Lewandowski levantarse para volver a igualar el encuentro a tres tantos hizo que se mantuviera viva la llama de la esperanza para los aficionados que permanecían en sus asientos, pero ese gol solamente sirvió para no certificar todavía la eliminación definitiva, otra, en la Liga de Campeones.

Foto: FC Barcelona

Comparte este artículo

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos