El FC Barcelona se ha dejado algo más que tres puntos y el liderato en Anoeta. La derrota en San Sebastián frente a la Real Sociedad (3-1) ha hecho que se desvanezcan los síntomas de mejoría vistos en la Liga de Campeones y ha sembrado más de una duda, tanto por el planteamiento como por la actitud de más de uno y de dos jugadores.

El tercer enfrentamiento en pocos días entre la Real Sociedad y el Barça hizo que Gerardo Martino alineara un incomprensible centro del campo que sólo se había visto anteriormente en Balaídos, cuando el Tata puso sobre el césped a Song y Busquets. En aquella ocasión, el camerunés actuó como interior y el catalán como medio centro, mientras que en el partido de Anoeta los papeles se intercambiaron.

Quizás por eso, al de Badía del Vallès se le vio durante los primeros minutos algo perdido, como desubicado al ejercer un rol diferente al habitual que, sin embargo, puede ser el que acabe por desempeñar dentro de no demasiados años.

Jagoba Arrasate planteó el partido que tantos técnicos dibujan en la pizarra cuando se enfrentan al Barça: ceder la pelota y esperar que Griezmann o Vela engancharan a la contra a un equipo azulgrana que tenía el balón pero no aplicaba la intensidad necesaria y completaba un inicio desastroso. La consecuencia, una llegada de Iniesta y alguna que otra intervención de Valdés hasta que, superada la media hora de juego, un magnífico centro de Sergio Canales era rematado por Elustondo para, con la ayuda de Song, adelantar a los locales.

Pero ocurre que cuando el equipo no funciona y es incapaz de crear juego, suele aparecer Messi. Una pared con Montoya –y un inteligente gesto de Busquets– acabó con un balón en la frontal que permitió al argentino restaurar la igualada sólo cuatro minutos después. A partir de ahí y hasta el descanso, un rosario de imprecisiones culés y más ímpetu que cabeza en los arreones guipuzcoanos.

El Barça necesitaba el juego que la dupla Song-Busquets no aportaba, pero el segundo tiempo comenzó sin cambios en el once, una muestra evidente de la pasividad del banquillo. A los nueve minutos, un fallo de Bartra en un balón aéreo acabó en las botas de Vela y su centro sirvió para que Griezmann adelantara de nuevo a la Real Sociedad.

El partido del campeón de Liga cobraba unos tintes negros, negrísimos, muy diferentes de los que unos días antes habíamos visto en Manchester, pero nada sorprendentes si tenemos en cuenta que pasamos de un centro del campo hiperpoblado de jugadores de toque (Xavi, Iniesta, Cesc, Busquets) a otro presuntamente más rocoso y con jugadores que, como Song, no dan el nivel no del añorado Touré, sino ni siquiera de Keita.

Y lo que se veía venir, vino. Zurutuza marcaba el tercer gol realista ante la mirada impasible de cinco jugadores del Barça. Fue entonces cuando el banquillo culé reaccionó y dio entrada a Cesc en lugar de Song.

De ahí al final, un intento de ataque constante –intento, porque no pasó de eso– y el panorama soñado por los guipuzcoanos, que cada vez que podían salían a la contra con peligro causando miedo y sonrojo entre los aficionados culés y risas en el público de Anoeta por el flan en que se había convertido la defensa del equipo. Un equipo sin actitud, sin ganas y sin orgullo.

FICHA TÉCNICA

Estadio de Anoeta: unos 30.000 espectadores

Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Busquets (22′), José Ángel (23′), Barta (39′), Piqué (52′), Canales (68′). En el descanso expulsó a Gerardo Martino.

REAL SOCIEDAD: Bravo; Zaldua, Mikel, Íñigo, José Ángel; Elustondo (Pardo, 90′), Markel, Zurutuza; Canales (Ansotegi, 83′), Griezmann (Xabi Prieto, 73′) , Vela.

FC BARCELONA: Valdés, Montoya (Alexis, 73′), Piqué, Bartra, Adriano, Song (Cesc Fàbregas, 60′), Busquets, Iniesta, Pedro, Messi, Neymar.

Goles: 1-0 (Elustondo, 32′), 1-1 (Messi, 36′), 2-1 (Griezmann, 54′), 3-1 (Zurutuza, 58′).

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Foto: as.com