El Barça se gusta ante Osasuna

Osasuna no fue rival hoy para el Barça en el Camp Nou. La victoria local (4-0) tras el espeso partido de Europa League dejó un buen sabor de boca, el reencuentro con el gol de Ferran Torres y Aubameyang y un cierto aire a otro tiempos.

Tiempos aquellos, no tan lejanos como muchos piensan, en que el Barça adoptó la sana costumbre de cerrar sus partidos en el primer tiempo. Lo hacía a fuerza de arrasar a quien se pusiera por delante con un endiablado ritmo de balón y un movimiento constante del equipo que lo mismo servía para vencer al Getafe que para endosarle cuatro goles al Bayern de Múnich en la Liga de Campeones.

Aquel recuerdo es el que persigue Xavi Hernández con su equipo. Fue uno de los artífices de su construcción, de modo que conoce bien el camino y pretende recorrerlo desde que se hizo cargo del banquillo. Hoy, sobre el césped del Camp Nou, su Barça emanó algunos efluvios de aquel juego y despachó a Osasuna en menos de media hora.

Volvió el técnico a lo que hoy por hoy es su centro del campo titular (BusquetsGaviPedri), apoyado por la experiencia posicional de Dani Alves. El capitán impartió un clinic en los primeros 45 minutos ordenando, dirigiendo, acelerando, pausando cuando convenía e incluso aventurándose a filtrar pases verticales para alimentar los desmarques de sus compañeros. En uno de esos pases profundos, Gavi fue derribado dentro del área y Ferran Torres transformó el penalti cuando aún no se había llegado al cuarto de hora.

Jagoba Arrasate asistía impotente al juego de su rival y fue un espectador privilegiado del acierto de Dembélé a la hora de asistir a los delanteros. En apenas seis minutos, el extremo francés –muy gris ante el Galatasaray– asistió a Ferran Torres y a Aubameyang para que pusieran el 3-0 en el tanteador y cerrar el encuentro.

Tras el descanso y con el trabajo hecho, el Barça comenzó a pensar en los dos partidos de la semana: Estambul el jueves para intentar pasar a cuartos de final de la Europa League y el Bernabéu el domingo para intentar, por remoto que suene, poner algo de aliciente a la liga y consolidar sus posiciones de Champions League.

En ese contexto se enmarcaron las apariciones de Lenglet en lugar de Piqué (que cumplió su partido 600 con la elástica blaugrana) y Riqui Puig, que apenas había contado durante el año y tardó un par de minutos en fabricarse un gol. El de Matadepera disparó desde la frontal del área y tuvo la fe suficiente para recoger el rechace del portero, driblarle y enviar el balón al fondo de la portería.

Tras un trámite que en los últimos años acostumbraba a no serlo con demasiada frecuencia, el Barça se ha enganchado a las posiciones de privilegio y ya depende de sí mismo para situarse en segunda posición.

Foto: FC Barcelona

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