El Barça no ha podido pasar el empate a cero en Málaga, donde ha disputado el peor partido desde que se iniciara la temporada. Un choque plúmbeo, sin ritmo y, lo que es peor, en el que ha sido incapaz de disparar entre los tres palos de la portería de Kameni, que ha sido poco menos que un espectador de lujo.

El partido de la playa de La Rosaleda –parece mentira que un estadio de primera división pueda tener ese césped– ha sido un suplicio para el Barça. Obligado a mascar tierra esperando que el segundo plato fuera mejor que los entremeses, el equipo de Luis Enrique ha vuelto a encontrarse una copia de los partidos frente al Apoel y el Levante, con un rival atrás y con la única intención de sorprender en alguna contra, como el que nació en el minuto siete con un pase largo de Kameni a Amrabat que solventó bien Claudio Bravo.

Es ese un escenario que el Barça deberá acostumbrarse a sufrir en el noventa por ciento de los encuentros, de modo que sería bueno que comenzara a estudiar el modo de romperlos como hizo en Valencia.

Porque hoy al planteamiento del Málaga se ha unido a un Barça plomizo, sin demasiado ritmo de balón y con una asimetría que hacía que el campo se inclinara siempre hacia la izquierda, con Jordi Alba como principal recurso para intentar sorprender a la bien pertrechada defensa local. La banda derecha, con el debutante Douglas (muy flojo), no ha servido para romper la zaga malaguista. El brasileño, al contrario que Alba, no ha sido capaz de encarar a sus pares para meter algún centro al área, y ha optado siempre por devolver el pase atrás, seguramente por sus propias dudas y porque el centro del campo no movía el balón con la suficiente celeridad para dejarle en ventaja.

Las pocas señales de peligro creadas por el Barça en el primer tiempo llegaron en una falta de Messi que salió por encima del larguero, en un centro de Alba que el argentino ha rematado con el pecho y en una jugada rápida en la que el 10 ha desequilibrado para ceder a un anodino Pedro para que el canario abriera el balón al lateral izquierdo, cuyo centro no ha podido rematar el propio Messi.

Tras el descanso, el Málaga comenzó a presionar la salida de balón del Barça, haciendo que el equipo catalán tuviera serias dificultades para cruzar la línea del medio campo. El desconcierto hizo que el equipo de Luis Enrique se estirara y esa lejanía entre las líneas acentuó el tono grisáceo del equipo, solo roto por un remate de Marc Bartra, titular hoy, a la salida de un córner.

El entrenador asturiano decidió sacudir a su equipo con la entrada de Sandro y Munir para tratar de romper la defensa local en la última media hora. Nada más salir, Sandro logró desbordar a su rival y forzar un córner, pero Javi Gracia había decidido que era el momento de que su equipo diera un paso adelante. Un remate fuera de Rosales y una falta directa lanzada por Luis Alberto que Bravo resolvió con una gran parada daban fe de la desconexión del Barça.

No había noticias de Messi, el centro del campo era incapaz de generar juego y el Málaga empezaba a jugar con el reloj. Solamente una genialidad de los atacantes o un error de los locales podría romper el empate a cero. Lo primero lo intentó Messi remontando la línea de fondo; lo segundo, Weligton en una fea acción contra el argentino.

El Barça regresa a casa líder, pero empatado a puntos con el Sevilla y viendo cómo Atlético y Real Madrid recortan distancia y se colocan a dos y cuatro puntos, respectivamente.

FICHA TÉCNICA

Estadio: La Rosaleda. Unos 25.000 espectadores
Árbitro: Hernández Hernández. Amonestó a Douglas, (69′), Rosales (72′), Piqué (82′), Welligton (82′).

MÁLAGA: Kameni, Rosales, Sergio Sánchez, Weligton, Torres, Castillejo (Juanmi, 76′), Camacho, Darder, Juanpi (Recio, 85′), Duda (Luis Alberto, 66′) y Amrabat.

FC BARCELONA: Bravo, Douglas (Adriano, 73′), Piqué, Bartra, Jordi Alba, Busquets, Rakitic, Iniesta, Pedro (Sandro, 63′), Neymar (Munir, 63′) y Messi.

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