El Barça tampoco puede con el Alavés

El Barça ya no es capaz ni de ganar en su estadio a los rivales teóricamente más débiles del campeonato. Hoy fue el Alavés quien, con una única oportunidad, se llevó un punto de un estadio inexpugnable en otros tiempos y en el que todos pescan con la misma facilidad con la que a Franco le ponían los salmones en la caña para hacerse la foto.

Tras la buena entrada del último partido en el Camp Nou, la derrota del clásico, el equipo volvía a casa prácticamente en familia gracias a la conjunción de un fin de semana largo, las lluvias de las últimas horas y el bajón permanente que arrastra el aficionado culé desde hace ya demasiado tiempo.

El primer partido de Sergi Barjuán como entrenador del Barça se inició sin demasiados cambios. Tras apenas un par de sesiones de entrenamiento, el técnico de Les Franqueses no realizó más variaciones sobre el once que perdió en Vallecas que las de Mingueza y a Gavi en lugar de Coutinho y del lesionado Frenkie de Jong.

Los mismos nombres y el mismo dibujo, pero con algunas diferencias. Sergi optó por un 4-3-3 más académico, con Dest y Memphis enganchados a las bandas y abriendo el campo con más empeño que fortuna, pero obligando a la defensa del Alavés a permanecer más atenta de lo que era habitual en el templo blaugrana. Un campo más amplio concedía a Gavi y Nico, interiores hoy, más espacio que de costumbre y hacía que Busquets se sintiera más acompañado.

El Alavés de Javi Calleja vivía con el culo pegado al área propia, lo que permitía al Barça juntar sus líneas, presionar mejor y acaparar la posesión del balón, aunque sin inquietar la portería de Sivera. Pero al Barça le falta gol. Ausente Ansu Fati y esperando aún a Dembélé, la mirada de tuerto se enfocó esta vez en el Kun Agüero tuvo que ser abandonar el terreno de juego justo antes del descanso para que ocupar su puesto un Coutinho sentenciado por su eterna indolencia por la parroquia local.

Tras la reanudación, alguien agitó la coctelera del caos como si quisiera despertar a los 37.278 fieles que acudieron al Camp Nou. Y a fe que lo hizo, porque a los 3 minutos Memphis enganchaba una enorme rosca par batir al guardameta visitante. Lata abierta y cerrada en un santiamén, porque solo un par de minutos después Rioja ponía en evidencia a la defensa y al portero azulgrana, que se conformaron con verle entrar prácticamente hasta la cocina. 1-1 para volver a empezar.

El Barça reaccionó bien al empate, especialmente gracias a la rebeldía de Nico y Gavi, que pusieron sendos pases a Memphis que el holandés malogró. En el minuto 70, coincidiendo con la lesión de Piqué, Sergi decidió retirar al sevillano para que entrara un Riqui Puig prácticamente inédito con los últimos cuatro entrenadores y que apenas aportó nada.

Y, como decía José María Carrascal en su informativo de televisión, así transcurrió el día. Otro día más en ese universo gris que rodea al Barça actual y sobre el que se cierne una seria amenaza mientras espera la llegada de Xavi. Porque ahora mismo, apenas cuatro días antes de jugarse su futuro en la Liga de Campeones, ganar en Kiev parece poco menos que una quimera.

Foto: FC Barcelona

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