El Barça más gris dice adiós a Europa

El Camp Nou teñido de camisetas blancas no presagiaba nada bueno. El abucheo general al equipo en el calentamiento, tampoco. Y los malos augurios se tornaron en pesadilla y en la eliminación del Barça tras una escandalosa derrota ante el Eintracht de Frankfurt (2-3) que certifica una nueva temporada en blanco para los azulgrana, imposible como parece la Liga.

Si el abonado blaugrana se borró miserablemente de un partido en mitad de la semana santa, el once de Xavi Hernández hizo tres cuartos de lo mismo y, sin haber sudado siquiera, se encontró por debajo en el marcador gracias a un penalti cometido por Éric García. Un penalti tan claro como absurdo, indigno de un central de élite. Era el minuto 3 y el Eintracht tenía el partido soñado.

Bien ordenado en el campo, con unas ayudas constantes y solidarias, el equipo alemán apenas vio amenazada la portería de Trapp en el primer tiempo. Un remate desviado de Aubameyang y un remate de Araujo que el portero desvió a córner fue todo el bagaje ofensivo de un Barça que no encontraba la manera de desarbolar el entramado tejido por Glasner.

No acertaba el Barça con la presión y, por el contrario, los de Frankfurt superaban con salidas rápidas a una línea defensiva incapaz de contenerlos. Ni Mingueza, ni Araujo (que parece otro sin Piqué a su lado), ni Éric ni Alba eran capaces de aportar solidez al equipo. Y en una pérdida tan absurda como el penalti en la línea divisoria, Borré aprovechó para disparar desde fuera del área y batir a un Ter Stegen tan sorprendido por la puntería del tiro como el mismo delantero colombiano. Era el minuto 36 y pintaban bastos para el Barça, que veía además cómo Pedri se marchaba en el medio tiempo con molestias.

Frenkie de Jong, enfermo según anunció el técnico de Terrassa, sustituyó al canario y su entrada y su entendimiento con Dembélé permitió al Barça disponer de dos oportunidades clarísimas para meterse en el partido. No lo hizo y lo pagó caro.

Pese a los intentos de Xavi de poner dos extremos puros (un Adama cada vez más apagado) y Dembélé un despiste permitió a Kostic sentenciar la eliminatoria batiendo por tercera vez a Ter Stegen y firmando el certificado de defunción de un Barça tan inoperante en Frankfurt como en el pequeño Waldstadion que fue esta noche un Camp Nou. Un estadio vestido de blanco al que solo despertó el inútil gol de Sergio Busquets (a quien se había anulado otro antes) a pocos minutos del final y el definitivo 2-3, obra de Memphis desde el punto de penalti.

Se despide el Barça de Europa enlazando tres partidos pobres de manera consecutiva y dando la impresión de que, yend por el buen camino, queda mucho por construir y por asegurar, empezando por la segunda plaza en la Liga que le devuelva a la Champions League.

Foto: FC Barcelona

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