El Barça gana el día que recupera a Ansu Fati

Tras vencer al Real Mallorca (2-1), el FC Barcelona consolida su segunda posición el día que fallaron prácticamente todos sus rivales y, sobre todo, el día que volvió Ansu Fati.

Regresaba el Barça al Camp Nou con la intención de romper la racha de tres derrotas consecutivas en casa, que no era poco. Definida la Liga desde la víspera tras el tradicional paseo del Real Madrid ante el Espanyol, el partido apenas tenía el aliciente del regreso a una convocatoria de Ansu Fati, el futbolista alrededor del cual se edifican las ilusiones de crecimiento del equipo.

Para empezar, Xavi dejó en el banquillo a Dembélé, aquejado en los días precedentes de amigdalitis, y situó a Piqué, también convaleciente, en el eje de la defensa formando dúo con Araujo. Incluso así, con los dos titulares sobre el césped, la portería local se llevó un susto cuando Niño no acertó a dirigir, seguramente por el exceso de fuerza del centro, el pase de Oliván.

La imagen del Barça no era para tirar cohetes, pero sí mostró algunas mejoras en su juego. Ante la ausencia del desborde que provoca Dembélé, el equipo mostró un ritmo de balón algo mayor, un poco más de precisión y recurrió con frecuencia a los desmarques en profundidad.

Jordi Alba aprovechó uno de esos movimientos de Memphis –excelente hoy– para meterle un buen balón al espacio que el neerlandés convirtió en su undécimo tanto en el campeonato de liga. Por primera vez en semanas, el Barça se adelantaba en el marcador y encontraba la tranquilidad perdida desde que el Eintracht desintegrara cualquier esperanza de títulos en la temporada.

Al filo de la media hora, Gerard Pique se resintió de sus molestias y dejó su puesto entre aplausos de la grada a Éric García. Muy tranquilo hasta que un inoportuno resbalón en el tiempo añadido estuvo a punto de dar un susto a un seguro Ter Stegen.

Salió aún más rápido el equipo en el segundo tiempo. Tanto que tardó solamente ocho minutos en batir de nuevo a un Sergio Rico que hasta entonces perdía tiempo. Ferran Torres recogió un centro de Jordi Alba, disparó y el rechace de la defensa cayó en los pies de Busquets. El capitán avanzó unos metros y disparó con la izquierda para hacer subir el segundo gol al marcador.

Jugueteando como está con el descenso, el Mallorca de Javier Aguirre se vio obligado a dar un paso adelante. El técnico mexicano dio entrada a Take Kubo, recibido con pitos por la que fue su afición. Pero el Barça parecía haber encontrado el punto de tranquilidad perdido y combinaba con más rapidez que acierto, pero también con una cierta chispa; sin alardes, pero con solidez.

Con 15 minutos por jugar, regresó Ansu Fati. No había tocado apenas el balón cuando Raíllo reducía distancias al rematar un saque de falta. Quedaban diez minutos y el partido estaba como habría firmado el Vasco Aguirre antes de comenzar. Pero no ocurrió nada más. Por una vez, el conjunto blaugrana tiró de oficio y dejó pasar el tiempo consciente de la necesidad de volver a sumar de tres en tres para asegurar de una vez por todas la clasificación para la próxima Liga de Campeones.

Foto: FC Barcelona

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