El Barça despierta para derribar al Atlético

Casi dos meses después, una tarde más propia de abril que de inicios de febrero presidió el retorno del Barça a su estadio. Enfrente, un Atlético de Madrid no tan fino como de costumbre pero lo suficiente para aventajar en la tabla al once de Xavi Hernández.

El técnico de Terrassa despejó pronto las dudas sobre la alineación o la ausencia de Ousmane Dembélé, dejando al francés en el banquillo y situando en su teórico lugar a Adama Traoré. pero dejándole abierta la puerta.

Suele ser el Atlético-Barça un duelo de principios opuestos. De fajadores y estilistas, de pragmáticos y estetas, de empuje frente a paciencia. La polémica artificial previa al partido no hizo más que reflejarse sobre el césped. A los de Simeone le bastaron siete minutos para adelantarse en el marcador aprovechando el ya clásico error en defensa del Barça. Suárez metió un balón a Carrasco para que el belga se aprovechara de la descolocación de Piqué y batiera a Ter Stegen.

El gol, lejos de hundir la habitualmente frágil mentalidad blaugrana, fue como un golpe de espuela en el lomo de un equipo que se movía con fluidez, hacía circular el balón con rapidez y sorprendía al técnico visitante con la posición de varios de sus jugadores. Uno de ellos fue Dani Alves, que puso un balón cruzado en el empeine de Jordi Alba para que el lateral izquierdo igualara el tanteador con una soberbia bolea. 1-1 y a empezar de nuevo.

El Barça llegaba, corría y presionaba en busca de su tesoro particular, el balón. Alves jugaba incrustado en el centro del campo, Pedri daba su festival de casi siempre, Ferran Torres abría huecos sin parar ante el desconcierto de los centrales y Adama ridiculizaba una y otra vez a Hermoso. En una de esas, el 11 puso un balón templado par que Gavi pusiera en ventaja a su equipo.

No es el Barça –o al menos no lo es aún– un equipo fiable en defensa y sufre de tanto en tanto lagunas que pueden costar caras. Sendos remates de Joao Félix y Savic salieron cerca del arco de Ter Stegen en los minutos previos al tercer gol local. Un gol que llegó a balón parado. Alves centró una falta, Piqué la remató al larguero y Araujo reparó el fallo de Ferran para, al filo del descanso, anotar el gol de la tranquilidad.

Tras el descanso, mientras llegaba la reacción del Cholo, el Barça seguía a lo suyo. Una internada por la izquierda de Gavi acabó con un centro al área para que Dani Alves pusiera el 4-1 en el marcador en el minuto 49.

De perdidos al río, Simeone metió a Cunha, Reinildo y Correa para intentar revolucionar el encuentro. Se encontró pronto con un gol de Luis Suárez a la salida de una falta y la media hora que quedaba se convertía en una prueba de fuego para los nervios de una parroquia local que recibió con aplausos la entrada de Aubameyang.

Para condimentar más el desenlace del encuentro, Gil Manzano expulsaba a Dani Alves tras una dura entrada a Carrasco en una jugada que había sido anulada por fuera de juego, lo que convertía esa falta en agresión. Xavi corrigió dando entrada a Dest en lugar de un omnipresente Gavi y metiendo a Nico para apuntalar el centro del campo. Paradójicamente, no pasó apuros el equipo pese al empuje del Atlético con menos ideas de los últimos años y al que no le quedó ni la épica.

Primer gran partido del Barça de Xavi Hernández ante un rival poderoso y, por primera vez en meses, el once blaugrana dormirá en posiciones de Liga de Campeones.

 

 

 

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