Txema Corbella era para todos el presidente, pero no de la entidad, sino del vestuario. Después de 35 años en el Barça, 31 de ellos en el primer equipo, se merecía otra despedida. Según publica Miguel Rico en ‘Mundo Deportivo, en la mañana en la que se incorporaba de sus vacaciones -como siempre una semana antes de que el primer equipo volviera a los entrenamientos- recibió una comunicación de Recursos Humanos en la que le informaban de que prescindían de sus servicios, pero tuvo que ser Andoni Zubizarreta el que le ha comunicado la noticia, una “decisión de club”, según ha trascendido.

Corbella es más que un utillero, era una institución en el club, una entidad en la que empezó como vigilante nocturno en el Camp Nou en 1978 y acabó convirtiéndose en un hombre importante en el vestuario, donde siempre a la sombra, se convirtió en fundamental en las relaciones con los jugadores en tiempos en los que no existía una oficina para la atención de todos ellos.

Debutó en el primer equipo el mismo día que Diego Armando Maradona (el 28 de julio de 1982) y desde entonces había ido ganando peso de puertas hacia dentro y también de puertas hacia afuera en los últimos años.

A Corbella lo han citado hoy para firmar su liquidación en Arístides Maillol S/N. Desde la entidad, nadie se ha pronunciado oficialmente. De forma extraoficial, algunos directivos han mostrado su sorpresa por la decisión y esperan que el histórico encargado de material sea “reubicado” en otro puesto o, como mal menor, sea prejubilado.

Un día Guillermo Amor, otro Corbella. ¿Quién será el siguiente?