El Barça depende de sí mismo

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Ayer se vivió una jornada de Champions League donde no jugaba el Barça, pero curiosamente se vivió como si lo hiciera. Se enfrentaban el Real Madrid y el Bayern de Munich con los cuales no nos une nada. Nada, más allá de que el Madrid es tu gran rival deportivo y en el banquillo del Bayern se sienta el entrenador que te hizo el mejor equipo del mundo mientras se sentaba en el tuyo. Digo más allá porque del resultado de ese partido no dependía el futuro de nuestro club. ¿O sí?

Personalmente me importa bien poco quién gane los títulos que no puede ganar el Barça. Tengo preferencias, por supuesto, porque no soy de piedra. Si puede ser, que pierda siempre el Real Madrid, aunque juegue a las chapas. Y ya puestos, me gustaría que los ganara el Everton, que es mi segundo equipo. Pero como no depende de mí, no pierdo ni un minuto en ello.

Ayer me puse a ver el partido en cuanto las tareas domesticas me lo permitieron. Ya iban 0-3. El Madrid había pasado por encima del Bayern y era finalista de la máxima competición europea por primera vez en los últimos 12 años. 12 años. Se dice pronto. El club con más trofeos de esa competición ha estado fuera de la final en los últimos 12 años. Una final en la que el Barça ha estado presente, durante ese período, hasta en tres ocasiones. Ganando las tres.

Leyendo las reacciones de los seguidores culés por las redes sociales hay cosas que me preocupan mucho. La principal es que ayer se viviera el partido como el todo o nada de la temporada. Hay un dicho en catalán que dice «si vols estar ben servit, fes-te tu mateix el llit» –cuya traducción literal al castellano sería: si quieres estar bien servido hazte tu mismo la cama–. Pues bien, hace apenas un mes, el Barça salía del partido crucial del curso –del partido del todo o nada de la temporada, podríamos decir– reforzado. Me refiero al partido del Santiago Bernabéu. Llegó casi fuera de la lucha por el título liguero y salió dependiendo de sí mismo. Si el Barça quería estar bien servido, tan sólo debía hacerse la cama.

Estábamos vivos en las tres competiciones. Allí donde los resultadistas se sienten más cómodos. Estadísticas en mano, dependíamos de nosotros mismos para ganarlo todo. Pero estaba claro que el Barça perdía agua por todos lados. No sólo en lo futbolístico, sino como club. No había ningún signo de saber hacía dónde íbamos más allá de intuir que los socios abonados no querían mojarse cuando van al campo. Y futbolísticamente llevamos una temporada mediocre. Muy mediocre.

Pues bien, durante ese mes se perdió una final de Copa del Rey contra el Real Madrid, una eliminatoria de cuartos de final de la Champions League por un solo gol y, también, puntos cruciales para seguir aspirando al título de Liga. El Barça se fue a dormir tras la victoria en el Bernabéu y cuando se despertó se olvidó de hacer la cama. Un día y otro y otro y otro.

Ya sin el Barça disputándose los títulos hemos vuelto a un Barça que parecía olvidado. Al Barça que depende su estado de ánimo de lo que haga el Real Madrid. Preocupante. Hemos pasado a encomendarnos al rival del equipo de Ancelotti. Ayer con división de opiniones porque hay culers que no han aprendido a pasar página y tienen libretas llenas de reproches que tirarle a la cara al exentrenador que te hizo ser el mejor del mundo y ayer se sentaba en el banquillo del Bayern. Una vez Guardiola ya no puede ayudarnos nos es igual encomendarnos a Mourinho o a Simeone, a algo que no podemos controlar. El primer paso hacia el fracaso absoluto. El primer paso para volver a ser un club perdedor.

Un club ganador, seguro de si mismo, maduro y orgulloso no perdería ni un solo segundo en esperar la derrota del Real Madrid. Estaría trabajando en corregir las cosas que le han llevado hasta esta situación. Y se daría cuenta que el único responsable de su estado actual es él mismo. Que sus errores en cadena desde que dejó de ser el mejor del mundo son responsabilidad suya. Que tenía, a falta de los últimos metros, la carrera en su mano, pero se dejó ir. Aflojó el ritmo y se vio superado. Que aunque ahora quiera, ya no depende de sí mismo. Que todo ha sido culpa suya.

El Real Madrid puede ganar uno o dos títulos más a sumar a la Copa del Rey esta temporada. Puede ganar y puede perder. Depende de sí mismo –en Liga de que la pierda el Atlético de Madrid–. Justo la situación en la que estábamos nosotros hace apenas un mes. A mi me da rabia eso. Que gane o pierda no depende de nosotros. No voy a perder ni un minuto en encomendarme a Mourinho ni a Simeone. Si quieren ganar la Champions League es cosa de ellos. Esta Champions League ya no nos pertenece desde el día que perdimos contra el Atlético de Madrid. Yo quiero ganar la Champions League del 2015. De las decisiones que tomemos nosotros a partir de ahora depende. No de lo que  ocurra en Lisboa. Depende de nosotros volver a ser el mejor equipo del mundo.

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