El Barça circunstancial

Consumidas cuatro jornadas de LaLiga y a las puertas del estreno en la Champions League, el FC Barcelona todavía no se parece a sí mismo. Anda el Barça buscando una versión de algo –cada vez más lejano– que fue, sin saber bien lo que quiere llegar a ser. Por el camino se ha dejado ya 5 puntos: un empate y una derrota, cuando la temporada pasada se saldó con sólo tres partidos perdidos a final de curso. Todo queda diluido porque el ‘nuevo’ Real Madrid de Zidane ha iniciado la campaña igual de renqueante. Suerte, dirán los más conformistas.

Lo cierto es que, descentrado entre el culebrón Neymar y las prematuras bajas de Suárez y un Messi que todo lo copa, el conjunto culé da sensación de provisionalidad. Todo es circunstancial hasta que el ‘10’ vuelva a dar sentido a la vida culé, a intentar ensamblar los engranajes. Siendo como es una de las pocas piezas que hacen recordar aquel pasado mejor.

Un Barça circunstancial a la espera de Messi

El último encuentro oficial del argentino con la camiseta azulgrana fue la ya lejana final de Copa del Rey perdida ante el Valencia. Después, el rosarino se fue a jugar la Copa América con su selección. Desde entonces, Leo no ha vuelto a pisar una cancha, porque el 5 de agosto, justo cuando el Barcelona preparaba las maletas para iniciar la gira americana, se notificó su lesión en el sóleo de la pierna derecha.

En este tránsito, el equipo ha dado la sensación de ir descontando fechas con jugadores interinos: Riqui Puig en el centro del campo durante la pretemporada, Aleñá en el inicio oficial del curso, o Carles Pérez y Ansu Fati en la delantera.

Pero Messi no es la solución a todo y este Barça, en la tercera temporada de Valverde al mando, tiene más frentes abiertos de los que cabría esperar. Algunos pueden definir el estilo, como el encaje de De Jong o el papel de Rakitic, Aleñá o Sergi Roberto en el centro del campo. Otros más pomposos, como la puesta en escena del tridente de delanteros titular con Griezmann partiendo de banda izquierda. Sin olvidar algunos menos mediáticos pero igual de importantes, como la definición de la pareja de centrales visto el (mal) estado físico de Umtiti, la incapacidad para seducir a De Ligt y lo poco que Valverde ha enseñado de Todibo.

En este escenario, y con la obsesión de la Champions martilleando semana sí semana también, sobrevuela la más que lícita incertidumbre sobre el devenir del equipo, y a uno le empieza a dar la impresión de que esta puede ser una temporada de transición. Sin saber todavía hacia dónde camina este Barça circunstancial.

Veremos.

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