La historia del caso Neymar dará para escribir un libro que, seguramente y aunque sorprenda, se encontrará en la sección de comedia. Conocer algunos entresijos de este caso y leer algunas de las resoluciones o las cartas cruzadas provoca una rara sensación de perplejidad. ¿Cómo es posible que Jordi Cases y Felipe Izquierdo hayan puesto patas arriba a todo un club de la dimensión del Barça? Ni ellos mismos se lo explican. Lo cierto es que, con su aire quijotesco, el abogado ha conseguido sacarle los colores a más de uno.

Muchos pensaron que luchaba contra molinos de viento pero ha terminado tan lanzado que, incluso, el propio Cases le ha tenido que parar los pies. La familia recomienda permanecer en el anonimato. Son ya muchos meses. Tantos como los que lleva el Barça haciendo un salto adelante y rezando. Para la Junta, el daño ya está hecho pero, ahora, hay que minimizar al máximo las consecuencias. Y se apuntan a un difícilmente defendible silenzio stampa. Desde que Hacienda entregó su informe en el que concluye que el club cometió fraude fiscal, nadie del Barça ha dicho nada. Y el mensaje institucional es que no hay mensaje. Rosell y Rossich tenían que declarar mañana pero han aplazado la vista hasta finales de julio. Ganan unas semanas más. Ahora mismo, es lo más importante.

La demanda ya se ha llevado por delante a un presidente y la resolución tendrá consecuencias, a día de hoy, imprevisibles. De momento, el club ya ha pagado 13 millones de euros. Hacienda ha cifrado el fraude en más de 10. ¿A cuánto ascenderá la multa y quién la pagará? ¿Acabará imputado Bartomeu? Él ya está preparado, por si acaso. Y mantiene que seguirá en la presidencia pero, ¿será capaz de aguantar la presión? Y sigo. ¿Alguien duda de que a esta junta no le vaya a caer una acción de responsabilidad en cuanto el juez los declare culpables?

Son muchos los que piensan que todo esto se podría haber evitado. Es fácil hablar a toro pasado pero de todo hay que hacer una reflexión crítica. Ya hay algunos directivos que rechazan la idea de la conspiración. Quizá la realidad sea más simple de lo que la gente piensa. Es verdad que somos muy dados a construir historias paranoides pero, muchas veces, las cosas son muy sencillas. Jordi Cases puso la demanda contra Rosell porque, primero, se sintió engañado y, después, menospreciado. Para la junta, no era más que un “matado” que recogía firmas a las puertas de una asamblea. Esta chulería ha tenido consecuencias. Cases ha sido alentado por muchos pero, a la hora de la verdad, protegido por pocos. El dinero ha salido de su bolsillo. Ha tenido que renunciar a cambiarse su furgoneta vieja pero ha invertido menos de lo que muchos puedan pensar. Poner estas denuncias no es tan caro como parece. Quizá, queriendo beneficiar al club, en algún aspecto, lo haya terminado perjudicando. Pero su denuncia da sentido a eso del “Més que un club” y es la demostración de que un pobre puede enfrentarse a los ricos. Si sirve para que los que mandan hayan tomado nota, habrá valido la pena.

Sique Rodríguez es periodista de la Cadena SER.