Dimisión

Neymar, el fichaje estrella de Sandro Rosell, amenaza con convertirse en el personaje que acabe con el presidente del Barça. La Vanguardia publicó que tras admitir el juez Pablo Ruz a trámite la querella “por supuesto delito de apropiación indebida en su modalidad de distracción” contra Rosell, éste se plantea la posibilidad de dimitir al frente de la entidad.

De acuerdo a lo publicado por el diario del grupo Godó, habitualmente muy bien informado en lo que al FC Barcelona se refiere, la cúpula directiva azulgrana considera muy probable que la querella acabe por convertir al presidente como imputado y esa circunstancia obligaría moralmente a Rosell a apartarse del cargo. Por si fuera poco, y siempre según lo publicado por el medio, la querella podría ampliarse a los vicepresidentes Faus y Bartomeu por considerarse actores trascendentes de toda la operación. De producirse tal circunstancia ambos quedarían en una posición muy incómoda, no descartándose que también se vieran forzados a presentar su dimisión aunque en su caso no fueran imputados por el magistrado.

Este escenario, impensable hace apenas cuatro días, coloca ya a la directiva en pleno en una posición muy debilitada y provoca una situación alarmante, hasta el punto de no descartarse la posibilidad de que se tuvieran que convocar unas elecciones por anticipado.

Los últimos datos conocidos han significado un duro golpe para Rosell, quien a pesar de mantener que la operación del fichaje de Neymar fue totalmente legal y que en ella no hubo ninguna desviación económica, contempla su imputación como inevitable. Y las consecuencias inimaginables.

Ello no debería provocar por si mismo la dimisión del presidente, la cual solamente sería obligatoria en caso de una condena firme, pero el curso de los acontecimientos ocurridos en los últimos días han dado un vuelco a la situación. Desde que el lunes el diario El Mundo dio a conocer detalles de los contratos aportados por la directiva azulgrana al juez se ha instalado en el entorno la sospecha de que la actuación de la directiva, con el presidente al frente, no fue todo lo ética que cabría suponer.

Rosell es consciente de que la admisión de la querella conllevará irremediablemente su imputación y desde la tensa rueda de prensa del lunes da por hecho que el club se dirige a una fractura social que ya ha comenzado a pasar factura a su imagen, temiendo que la larga batalla judicial que se avecina afecte al Barcelona en su conjunto.

Más aún, si el presidente decidiera permanecer en el cargo durante el proceso judicial, se arriesgaría a que una declaración final de culpabilidad provocase que la Comisión de Disciplina tuviera la potestad no solo de cesarlo en sus funciones de presidente, sino, incluso, de expulsarle en su condición de socio.

Sometido a una gran presión, Rosell tiene la intención de consultar con sus directivos los pasos a dar en los próximos días, y a pesar de sentirse totalmente legitimado para seguir en el cargo por considerar que no hubo ningún delito en el fichaje de Neymar, considera que el caso ha alcanzado ya tal magnitud que, quizá, sería adecuado presentar la dimisión para no arrastrar a toda la junta con él.

Actualización:

Según explica el periodista de TV3 Xavi Torres en su cuenta de Twitter, Sandro Rosell habría decidido dimitir esta misma tarde. Su puesto sería ocupado por el vicepresidente Bartomeu hasta el mes de junio, mientras que la opción de Carles Vilarrubí toma fuerza como opción continuista para las elecciones que se convocarían al finalizar la temporada.

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