“¿Derecha o izquierda?”, pensó Uno.

—¡Vamos! ¿Qué ocurre ahí delante? —dijo Zero—. ¡Estamos parados!

—¡Espera un nanosegundo! No es tan sencillo decidirse.

—¿Qué hay que decidir? —preguntó impaciente Zero—. Se nos asigna un destino, y allí hemos de ir.

—¿Por qué? —replicó Uno—. ¿Quién decide que no somos más que simples pulsos eléctricos sin capacidad de decisión? ¿Y si quiero elegir otro bus en lugar de este? ¿Y si no quiero moverme?

—¿Estás loco? —dijo Zero, aterrorizado. ¿Quedarte inmóvil en mitad del flujo de datos? ¡Eso es poco menos que una herejía! ¡Vamos! Este paquete de datos ya llega con retraso. ¡Avanza por la derecha de una vez!

A regañadientes, Uno siguió su camino. “Borregos”, pensó. “Eso es lo que parecemos.”

* * *

—Mira que fallar ese penalti en la partida de anoche del FIFA… —se burló Gerard de Francesc.

—Te lo juro —dijo Francesc—. ¡Le di al botón del mando, pero me tardó un montón en chutar!