Diego Costa: el hambre

Corre cada balón como si fuera el último, emplea su descomunal potencia física para atropellar –a veces en todos los sentidos– a los defensas y acostumbra a ser el cerrajero que abre los candados que plantean los rivales de su equipo. Diego Costa simboliza más que nadie el espíritu de un Atlético de Madrid que mañana llega al Camp Nou dispuesto a dejar abierta la opción de clasificarse para los cuartos de final de la Liga de Campeones.

Huérfano del eco mediático que aportan los recopilatorios de jugadas en YouTube, el hispano-brasileño es uno de esos delanteros que han tenido que ganarse a pulso el reconocimiento del público. Y lo ha hecho a base de trabajo, lucha, tesón y, naturalmente, goles.

A sus veinticinco años, Diego Costa conoce bien el fútbol español. Celta, Albacete, Valladolid y Rayo Vallecano han visto madurar a un futbolista que hoy osa discutir la distinción de máximo goleador a Messi y Ronaldo. Hecho a fuego lento, el 19 del Atlético llegó para suplir la baja de Radamel Falcao y lo hizo luchando contra la incredulidad de quienes veían en él un 9 tanque, un trabajador sin el encanto del colombiano ni su legión de seguidores.

Idolatrado en el Calderón y diana de las iras de muchos fuera de él, Costa es uno de esos futbolistas que todo el mundo quisiera ver en su equipo pero que no soporta en el rival, un fenómeno que ocurre sólo con aquellos futbolistas que, como Stoitchkov, Fernando Hierro, Luis Enrique o Dani Alves, labran su carrera a través del carácter y la lucha. Pero sobre todo, Diego Costa es el mejor ejemplo de lo que Diego Pablo Simeone quiere transmitir a un equipo que, contra las previsiones de muchos, no se ha desinflado al finalizar la primera vuelta de la liga gracias a un trabajo solidario y a una columna vertebral de titanio que comienza en Courtois, continúa con Koke y acaba en el brasileño.

Mañana, el Atlético intentará dar el golpe en el Camp Nou y convertir eso que llaman ‘cholismo‘ en una realidad también en Europa. Arriba, ‘pegándose’ con Piqué y Mascherano, estará un tipo con hambre, un excepcional rematador y un bregador nato cuya sola presencia es capaz de intimidar al defensa más experimentado. Arriba estará un futbolista distinto. Arriba estará Diego Costa.

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