La cesión de Gerard Deulofeu es una decisión personal. Yo le hice debutar. Considero que por su progresión no puede disponer de los minutos necesarios. Tiene muchas cosas muy buenas, y aspectos a mejorar. Veo otras posibilidades dentro de la plantilla

Estas fueron las palabras exactas de Luis Enrique tras confirmarse la cesión por una temporada de Deulofeu al Sevilla; y uno no puede dejar de pensar en otros jugadores que también empezaron ese camino de cesión tras cesión y que acabaron saliendo del FC Barcelona. Bojan es uno de los últimos casos. Sí, cierto, a él no se le aplicó la cláusula sin opción de compra que sí se le ha puesto a Gerard ahora.

Deberemos esperar al próximo verano para ver si finalmente Deulofeu vuelve para cumplir su sueño de triunfar en el Camp Nou, como está haciendo Rafinha, o tendrá de nuevo que hacer las maletas. Lo que si podemos saber ahora es lo que pierde el Barça de Luis Enrique sin él.

A priori, y vistas las características del joven extremo de 20 años, el Barça 2014-2015 pierde encare, uno contra uno, regate y desborde. Algo que no es fácil de encontrar y que en el actual Barça está plasmado por Messi, Neymar e Iniesta como máximos exponentes.

Pero sobre todo, al dejar marchar a Deulofeu, Luis Enrique pierde opciones para cambiar los partidos desde el área técnica. Evidentemente Gerard no sería un fijo en las alineaciones, con lo que su baja no merma el equipo titular, pero sí a la plantilla y a las opciones que tiene en el banquillo. A uno se le antoja que el de Riudarenes es una excelente opción para enloquecer los encuentros. Caso similar es el de Jesé (21 años), con el que ha compartido vestuario en las categorías inferiores de la selección y al que Ancelotti le reservó ese papel el año pasado en el Madrid. De hecho, el azulgrana nunca ha necesitado jugar 90 minutos para brillar. Es de esos extremos de jugadas, de destellos, de poca constancia y mucho desborde explosivo.

Los tres puestos de la delantera azulgrana de este curso parecen estar reservados para Messi, Neymar y Suárez (cuando vuelva), con lo que en el banco sólo quedarían Pedro, Rafinha y quién sabe si Munir, de los que uno formará en el 11 titular hasta el retorno del uruguayo a finales de octubre. Así que seguramente Deulofeu (4 goles en 19 partidos con el Everton la temporada pasada y 18 en 33 la anterior con el Barça B) no hubiera molestado. Todo lo contrario.

La impresión es que el banquillo culé viene siendo un problema en las últimas temporadas. Y es que de un tiempo a esta parte se observa una pérdida de recambios de calidad o jugadores que actúen como revulsivo desde el banco. Justo lo contrario de lo que sucede al otro lado del puente aéreo, donde los Isco, Di María o Jesé completan una plantilla extensa esperando desde la reserva.

Otro tema es que a Luis Enrique le moleste la poca intensidad de Deulofeu a la hora de arremangarse en defensa, cosa que Pedro y Rafinha, por ejemplo, sí hacen a la perfección. En ese caso, conviene recordar que en el sueldo de entrenador del Barça también entra el redirigir y acabar de pulir a esas jóvenes estrellas que se vienen cuidando desde la Masía. Busquets o Pedro, sin ir más lejos, no llegaron con todo aprendido; fue Guardiola quien los acabó de perfilar.