Dembélé conduce al Barça a las semis de Copa

Con una fenomenal actuación, Ousmane Dembélé guió al Barça a las semifinales de la Copa del Rey. Un tanto del francés doblegó a una Real Sociedad que tuvo en los últimos minutos la ocasión de alargar la eliminatoria.

Pocas veces un dominio tan abrumador como el que mostró el Barça en la primera parte quedó sin recompensa. Duranta casi todo el primer acto, el equipo de Xavi tocó con rapidez, movió el balón con ritmo y desarboló a una Real Sociedad que, sin embargo, gozó de la mejor oportunidad cuando Take Kubo lanzó un zurdazo al larguero de un hasta entonces inédito Ter Stegen. Corría el minuto 30 y era la única aproximación de los guipuzcoanos al área rival.

Antes, el Camp Nou presenció una gran exhibición de Dembélé que, fino y certero en su toma de decisiones, hizo lo que quiso con la defensa donostiarra. El francés no estuvo solo a la hora de destacar; Frenkie de Jong y Christensen se erigieron como pilares de las dos líneas de cuatro con las que Xavi plantó a su equipo.

Tras la ocasión de Kubo, el partido entró en liza otro protagonista: Gil Manzano. El árbitro puso muy alto el nivel de las faltas y dejó jugar seguramente en exceso a unos jugadores que se fueron calentando. Uno de ellos, Brais Méndez, protagonista de dos acciones anteriores, clavó los tacos en la espinilla de Busquets cuando el capitán blaugrana se había desecho del balón. Gil Manzano le mostró una tarjeta amarilla que el VAR corrigió y convirtió en roja.

Comenzaba otro partido, ya al filo del descanso, en el que habría que ver cómo unos y otros encaraban el desenlace de la eliminatoria. La respuesta la dio Ousmane Dembélé en el minuto 52. El extremo francés recibió un buen pase en profundidad de Kounde, penetró por la banda derecha a una velocidad endiablada y cuando parecía que iba a asistir a Lewandowski, enganchó un disparo violentísimo que Remiro ni vio pasar. El Barça iba por delante y Dembélé recibía el premio a su excelso partido.

Imanol ordenó a su equipo dar un paso adelante y se aproximó con alguna salida rápida de Kubo y con la lucha de Sorloth con Andreas Christensen. El delantero noruego desperdició una extraordinaria oportunidad para igualar el marcador ante la rara pasividad de los centrles locales en un centro lateral, pero el balón acabó en la gradería.

El susto sirvió para despertar al Barça del clásico letargo que acostumbra a seguir a sus goles y de nuevo Dembélé apuñaló a su lateral para servir un centro medido que Gavi cabeceó al larguero. Quedaban apenas 25 minutos y el plan parecía claro: defenderse con el balón, que al fin y al cabo es la mejor manera de atacar.

Xavi dio entrada a Kessie y Raphinha por Pedri y Balde, y mantuvo sobre el campo a Dembélé en previsión de un posible accidente en forma de gol de la Real Sociedad hasta que, a falta de apenas cinco minutos, le sustituyo por Ansu.

Pero vive el Barça en un estado tal que incluso con partidos brillantes, la falta del segundo gol hace que la cuchilla de la guillotina penda de un filo hilo. El de hoy, un error en la salida de Ter Stegen que regaló un balón franco al rival y le obligó a meter una mano milagrosa que salvó el partido y la eliminatoria.

El FC Barcelona espera rival en una Copa del Rey que tiene uno de los mejores carteles de los últimos años. Si la quiere, deberá aprender a cerrar los partidos.

Foto: FC Barcelona

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