Del 0-5 a la eternidad

Sus Altezas Reales los Príncipes de España se habían marchado el viernes a Arabia Saudí para apartarse de un primer plano ocupado por el presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro, quien había anunciado el 12 de febrero a través de un discurso la existencia de un país que pretendía abrirse, a su manera, al futuro. Hacía pocos días que el Caudillo había recibido en audiencia a Manuel Aznar, personaje muy ligado a la historia franquista y padre del entonces joven José María, líder del Frente de Estudiantes Sindicalistas, sindicato estudiantil que fue embrión de Falange Española. Febrero de 1974. Eso era España.

Una España que  vivía en depresión futbolística, por cuanto el día 13 de febrero, en Frankfurt, un gol de Katalinski apartó a la selección de Kubala del Mundial de Alemania en el desempate disputado frente a Yugoslavia. Aquel encuentro motivó que la federación retrasase una semana la jornada 22 y que trasladase el Real Madrid-Barça al día 17. Así, Johan Cruyff tuvo la ocasión de, tras empatar el equipo azulgrana en Sarrià el día tres, marchar a Holanda para estar presente en el nacimiento de su hijo Jordi. Jordi, un guiño indisimulado en una época imposible de olvidar.

Aquel domingo 17 de febrero, hace hoy 40 años, explotó la Liga con dos goles de Asensi y otros de Cruyff, Juan Carlos y Sotil que motivaron que el Barça aplastase al Real Madrid en el Bernabéu con un 0-5 que permanece en el imaginario azulgrana. Imposible de olvidar, la mayor goleada hasta entonces lograda en territorio hostil sigue siendo el partido mayúsculo de una época que dibujó una sonrisa en todos aquellos culés que sufrieron la travesía del desierto de 14 años sin una triste Liga que disfrutar.

Un simple televisor en blanco y negro se convirtió en el transmisor de imágenes que muchos han visto después y cuyo significado han comprendido a través de las palabras de sus mayores. No hace tanto fueron Messi o Ronaldinho los que arrodillaron al gigante madridista en el Bernabéu, pero ni sus maravillas ni su grandeza lograron apartar de la memoria aquella noche de 1974.

Apenas media hora mantuvo el tipo el Madrid antes de que la catarata de fútbol del Barça diera forma a un marcador legendario. Y provocase que un simple partido de fútbol se convirtiera en una victoria moral de quienes vivían enfrentados al régimen. Eran otros tiempos…

Así se vivió aquel domingo futbolístico en que antes ganó el Espanyol al Oviedo con dos goles de De Diego y el Atlético por 1-3 al Celta con un gol de Gárate y sendos penaltis transformados por Luis y Eusebio. Penaltis que motivaron tal escándalo que el alcalde de Vigo, Antonio Ramilo Fernández-Area, presente en el palco y haciendo uso de sus atribuciones en calidad de delegado del gobierno impuso al árbitro, Pedro María Urrestarazu Elordi, una multa de 10.000 pesetas.

Todo quedó ensombrecido por el Bernabéu, por mucho que el Caudillo siguiera al frente de un Movimiento en el que los Aznar ya tenían ganado su lugar y los Príncipes de España se paseaban por el mundo como imagen del país que pretendía ser en un futuro no muy lejano.

Campo: Santiago Bernabéu

Real Madrid: García Remón, Morgado Benito, Zoco, Rubiñán, Pirri, Velázquez, Netzer, Amancio, Macanás y Aguilar (Santillana 45′).

FC Barcelona: Mora, Rifé, Torres, Costas, De la cruz, Juan Carlos, Rexach, Asensi, Cruyff, Sotil y Marcial (Tomé 69′).

Goles: 0-1, Asensi (31′). 0-2, Cruyff (39′). 0-3, Asensi (52′). 0-4, Juan Carlos (65′). 0-5, Sotil (70′).

Árbitro: Orrantía.


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